Lógicamente, si queremos tener una idea sobre el futuro de los precios del trigo hay que mirar cómo viene la producción. El mundo es grande y EE.UU. también.

A esta altura del año, vale preguntarse qué está pasando en EE.UU que, en definitiva, es el primer exportador el mundo.

Se sabe que más del 60% del trigo, en este país, ya está cosechado. Y si bien esta proporción está dentro de la esperada, el tema es de preocupación para los productores de allí, pues el porcentaje se halla por debajo del 70% del año anterior y el 65% del promedio de las últimas cinco campañas.

Como vemos es un atraso muy considerable que pone varios y serios interrogantes sobre la producción que, finalmente, habrá y, además, sobre la calidad. Las lluvias recientes, en las Grandes Planicies, han dilatado aun más la trilla y han afectado a los granos por lavado. El grano sin levantar perdería peso y calidad.

Así, el mercado está tomando nota de una reducción en la producción. 59 millones de toneladas era el volumen previsto oficialmente en el mes de junio.

Luego se pasó a 58,7 millones.

Y, ahora, se habla de una cosecha 07/08 de tan sólo 58,2 millones de toneladas. ¿Seguirán en baja las previsiones? Todos los cálculos dependen de cómo siga el clima en el hemisferio Norte. El clima favorece a la Argentina, en este juego de suma cero.

El jueves 12 pasado, el USDA expresó que el mercado considera que la producción del trigo de invierno de EE.UU. disminuía, en medio de las demoras de la recolección.

Ahora bien: si EE.UU está tan mal, ¿cómo se encuentra el mundo? Los cálculos para el mundo son delicados. Si bien la producción global, ahora, se estima un poco mayor que en el anterior informe, pues se calcula que sería de 612,27 millones cuando antes se pensaba en 610,15 millones, la realidad es que este aumento es algo así como una pocas gotas de agua en un tanque australiano.

De esta forma, los stocks finales globales de trigo, de acuerdo al USDA serían de 116,55 millones de toneladas.

Para tener una idea del escaso nivel de stocks que, pese a la mejora, representa hoy este número, recordemos que hace tan sólo tres años, en el periodo 2004/05, el volumen era de 151,20 millones de toneladas… ¿qué les parece?

En fin, la realidad es así: las reservas mundiales son las menores de los últimos 25 años. Y esta es una realidad que se ha instalado por un buen tiempo ya que revertir algo así lleva más de una campaña.

El cuadro es ilustrativo:

En tanto acá en la Argentina el guiso se sigue cocinando. Al punto tal que parecerá más un carbón que una comida.

Las intervenciones continúan y el mercado sigue en terapia intensiva por la acción demoledora y discrecional de un gobierno desesperado por obtener resultados inmediatos y con una escasa visión de, al menos, mediano alcance.

La industria de la molinería está patinando en el barro. Continúa buscando mercadería con problemas de suministro como consecuencia de los precios acordados con el Gobierno y, además, sigue con inconvenientes en el campo energético que afecta el ritmo de producción.

Por ello la cadena de valor del cereal está desquiciada. La distribución de los ingresos está descalabrada.

Ya pocos piensan que habrá cambios positivos. El temor a la inflación -que es responsabilidad del propio Gobierno- es la palanca del intervencionismo más ingenuo de las últimas décadas.

A la hora de repartir los costos de las imprudencias oficiales, es el productor de trigo y sus inmediatos eslabones los que sufren los golpes fuertes.

Algo es prácticamente seguro: la producción de trigo se caerá. Y mucho. ¿Será que nuestro país es incorregible? O… ¿ustedes piensan que no lo es? Si no lo es, ¿quién lo es? Lindo trabalenguas, ¿no?