Las bajas y subas de precios, que nos tienen en vilo, no son otra cosa que el resultado de las modificaciones en los valores FOB del maíz argentino, aún cuando no funcione fielmente el mercado por cuanto sigue cerrado el registro de declaraciones juradas de ventas al exterior.
Estos precios están bajo la presión de lo que pasa con las condiciones
climáticas en el núcleo maicero de EE.UU, en el Medio Oeste estadounidense.
Nuestros FOB bailan la música que emite Chicago.
La cosa es sencilla pero imprevisible. Cuando el clima viene bien para el maíz, el impacto sobre los precios es negativo. Y cuando el cuadro se pone seco, los precios suben.
Sea lo que fuere, los pecios FOB del cereal para embarque más cercano rondan en un nivel de u$s 140-145 por tonelada. Si le restamos lo que se denomina fobbing, tendremos un precio de aproximadamente u$s110-112 por tonelada.
Respecto a la próxima cosecha, los precios giran en torno a u$s146. Si hacemos lo mismo con el fobbing obtendremos un valor próximo a u$s113. Este nivel es similar al que corresponde al maíz abril en los mercados de futuros y opciones.
Una mirada al cuadro (BCR), más abajo detallado, nos permite entender el comportamiento de los precios más allá de lo que sucede en EE.UU.
La tracción de la demanda es muy fuerte. Un balance muy ajustado de oferta y demanda para el nuevo ciclo lleva a los precios a mantenerse por encima del promedio de los años anteriores a éste.
Es fácil advertir cómo a partir de octubre del año pasado los precios internacionales, tanto en Rosario como en Chicago pegaron un salto del que pareciera no hay marcha atrás por un buen tiempo.
Ahora bien, si observamos el cuadro veremos cómo en el primer semestre de cada año la brecha entre Rosario y Chicago es muy grande. Pero en el segundo, ésta se achica considerablemente. Y así los precios locales se acercan a los de Chicago.
Esto nos hace pensar en una alta probabilidad para lo que resta del año de un escenario firme. ¿Habrá flexibilidad en las restricciones?
Lo que hoy nadie sabe es cuál será la superficie a sembrar. La falta de fertilizantes y semillas ponen mayores interrogantes al respecto. No hay cantidad suficiente de semillas y el duro problema energético limita seriamente la producción de urea granulada.
Y ahora, las nevadas y las probabilidades de tiempos muy fríos hacen que se dude sobre las fechas de siembra.
El suelo probablemente se encuentre frío para las épocas usuales de siembra.
A ello hay que agregar el tema de La Niña. En las condiciones que se prevén, no será fácil obtener buenos rindes en América del Sur.
En este cuadro, la soja lleva las de ganar para el aumento de superficie.
El martes 10 de julio, la exportación en San Lorenzo pagó $ 350, con descarga inmediata, y en San Martín $ 347. El contrato IMR del ROFEX ajustó su posición Jul’07 u$s 113; Dic’07 a u$s 121,50; y Abr’08 a u$s 113,40.
El año pasado el disponible esta en $ 270. Ahora ronda en $350, con un mercado intervenido.
En el año 2006, el forward giraba, para esta época, en torno a un valor de tan sólo u$s 88.
Y con los valores internacionales la cosa está mucho mejor aún. Hoy por hoy, el precio en Chicago se mueve dentro de niveles muy superiores a los del año pasado para la misma fecha, cuando sólo estaba en alrededor de u$s 95 por tonelada.
Linda mejora… ¿no?
¿Puede seguir la suba? A juzgar por lo dicho, es probable que sí. Temple, señores.