La oferta, que se presenta para esta campaña, resulta demasiado baja para la demanda que viene. No hay vuelta que darle…así está la cosa.

Podrá haber bajas, pero a ellas, luego, le seguirán las recuperaciones. No en balde, la reciente publicación trimestral, por parte del USDA, respecto a los stocks mundiales, confirmó la estrechez en la oferta.

En tanto, el llamado mercado climático está jugando con los operadores. De hecho, la ansiedad por conocer el futuro lo vuelve locos.

Es que los reportes para EE.UU. revelan que el trigo de invierno mantiene un considerable deterioro, pues de la condición de bueno a excelente, pasó del 50% de la semana pasada al 48% en la presente. Algo similar muestran con relación al de primavera que, ahora, ha disminuido el ranking de bueno a excelente del 85% de la semana previa al 79% de la última.

Y, en cuanto a la forma que camina la cosecha, el reporte del USDA revela que tan sólo el 22% del área sembrada con el trigo de invierno estaba cosechada frente al 50% del año pasado a la misma fecha y del 36% del promedio de los últimos cinco años. Está claro que la cuestión está muy lenta, básicamente, por el clima húmedo.

También, se está calculando, justamente por el problema de la humedad, una peor calidad en el material que poco a poco se va levantando.

Con relación a lo que pasa en otros países, la realidad es que se advierten presiones alcistas para las cotizaciones futuras.

Una de ellas proviene de la baja de las siembras de trigo en Canadá, lo que hace estimar una menor producción de trigo y, por ende, una menor presión de oferta canadiense en el mundo.

En Europa también hay preocupación por el panorama. Acá la cosa es diferente pues el problema viene del clima cálido y seco. Ello afecta a Ucrania, al sur de Rusia y al sudeste europeo en general.

El tiempo tampoco está ayudando en China. La sequía que golpea a las zonas trigueras induce a muchos analistas a estimar una rebaja en la producción del orden del 12%. Ello generaría un grave inconveniente al suministro local.

Tan complejo está el cuadro que el Consejo Internacional de Granos acaba de disminuir su estimación de la producción mundial de trigo 2007/08 a 614 millones. Son 7 millones de toneladas menos que el volumen calculado en mayo último. ¿Qué tal? El cuadro se agrava…

La suba en los valores, que se viene registrando ya desde hace unos cuantos años, es respuesta de la preocupación internacional por la producción mundial y los menores stocks que se proyectan.

El gráfico, realizado con datos de la BCR, es claro. Mirémoslo con detenimiento.

Se nota cómo a partir de comienzos del año 2005, luego de haber quebrado el piso de 90 dólares, el precio del trigo inicia una visible cuesta arriba, ininterrumpida. Allí también puede apreciarse que después de marzo de este año los precios aceleran su alza.

¿Podemos afirmar que los stocks finales serán los más bajos de los últimos 30 años? Todo indicaría que sí.

Sabemos que, entonces, la demanda mundial está muy fuerte y que la oferta se está diseñando con problemas básicamente por menor producción y por escasa calidad. Los trigos de buena calidad con alto contenido de proteínas van a escasear y, lógicamente, ellos deberían lograr una sustancial mejora en los precios

Este cuadro mundial impacta de lleno en los valores FOB de la Argentina pero no lo hace de la misma forma en los precios domésticos. Para tener una idea, el lunes 2 de julio los precios estaban así: la exportación pagó $ 445 para el trigo, con descarga inmediata, mientras que negocios sobre el cereal con entrega diciembre rondaban en 155 dólares. Claramente por debajo de lo que correspondería, según los valores FOB, Argentina.

El productor argentino está en la estación. Aguarda la llegada del convoy, con el boleto en su mano, para dirigirse a su destino. Ve llegar el tren, pero no puede tomarlo: su pie está atado al banco del andén. ¿Puede alguien imaginar semejante frustración?

La operatoria interna sigue sin normalizarse y no lo hará hasta tanto no se reestructure el actual sistema de compensaciones y se reabra el registro de exportaciones de trigo.

No sólo pierde el productor con su pie maniatado, sino el país todo. Si las cotizaciones locales reflejaran la realidad internacional de manera fiel, los precios más elevados empujarían a éstos incrementar las siembras del cereal.

Como si el mercado se tomara su revancha los precios del pan siguen un camino ascendente. Si el objetivo del gobierno es que los precios internos no suban, la realidad es que existen otros costos que exceden al trigo en la fabricación de la harina y los molineros tampoco están ajenos a la crisis energética de las distintas industrias locales.