Pero el lunes 25, el mercado viró; y los vientos comenzaron a soplar a favor de nuevo. Y ese día, la soja subió a $610 en el disponible.

No debemos asustarnos porque estamos en medio de lo que se denomina el mercado climático.

Por eso, el lunes, Chicago sólo mostró mejoras en el complejo oleaginoso mientras que los cereales -al estar más presionados por el clima- permanecieron sin variantes de consideración.

Lo que está sucediendo en este momento es que el tiempo ha mejorado de golpe en la región maicera. Y las expectativas pasaron a ser más favorables.

Las condiciones son buenas en las planicies estadounidenses para el avance de la cosecha del trigo. Y simultáneamente hubo algunas lluvias en el Medio Oeste que pusieron paños fríos sobre las expectativas de los operadores respecto a los cultivos de maíz que mostraban signos de estar afectados por la sequía.

Lo que pasó el viernes 22 no es necesariamente un cambio de tendencia en la soja. No hay razones serias para asustarse. En definitiva, hubo pocos compradores haciendo ofertas y vendedores renuentes a operar. Por ello, quienes se preocupan en demasía recuerden que ese día lo que se registró fue un muy bajo tonelaje operado.

Más aún, el viernes no se conocieron ofertas por soja nueva en el mercado local, y, por lo tanto, tampoco transacciones.

Es interesante observar el cuadro que publica la BCR, Allí puede verse el volumen de soja que se ha comercializado en el país, a lo largo la presente temporada.

Una mirada a éste nos muestra que la comercialización está adelantada en términos de comparación con la producción estimada. Según la BCR “representaría aproximadamente el 62% de la cosecha, frente al 60% que estaba comprado en el ciclo pasado a esta misma altura del año”.


A partir del acentuado incremento que desde hace unos cinco años se aprecia en la participación relativa del Hemisferio Sur – fundamentalmente de Argentina y Brasil- en detrimento de la participación del Hemisferio Norte, los meses posteriores a la cosecha en el sur son malos para los precios.

Si partimos de tal premisa, y dado el contexto mundial de demanda sostenida, los precios deberían tender a la suba una vez adentrados en el segundo semestre de este año.

Está claro que Argentina y Brasil tienen aún importantes posibilidades de incrementar su producción, fundamentalmente Brasil. Si van a ser así la cosas, el Hemisferio Sur aumentara aún más su participación relativa en el comercio internacional, entonces se agudizarán los picos y valles.

Y los meses de mayo y junio son propios del valle.

Serenidad para hacer negocios y paz para pensar. Esta es la clave.