Un commodity como es el maíz ha pasado a ser central en la demanda para producir biocombustibles.

Se trata de un insumo para la producción de etanol y éste, a su vez, está llamado a paliar el problema del petróleo. En la medida en que el petróleo aumente mayor será la demanda por maíz. Por ello, aquí encontramos una determinada relación entre un producto y otro.

El valor del petróleo consumido en el mundo anualmente gira en torno a poco más de 2 billones de dólares. Se trata de un valor muy superior al de toda la producción de granos en el mundo.

Por ello, es obvio que el maíz ni ningún otro commodity vegetal, ni la suma de todos ellos, podrán suplantar al petróleo. Pero, eso sí, podrán contribuir a aumentar un poco la oferta de combustible. Se estima que al menos habrá un incremento de un 5% por el aporte vegetal.

En donde vamos a notar grandes cambios, y fuertes, es en el mercado de los granos, y por ende, en el del maíz ya que su demanda irá en crecimiento.

Por ello, no nos debe sorprender lo que acaba de informar el USDA. Según éste, a nivel mundial, se aguarda una producción de 767,96 millones de toneladas arriba de las 699,32 millones del 2006/07 pero sin poder recuperar tonelajes los stocks finales. Ellos estarían en un nivel de tan sólo 92 millones. Esto es así por la acción de la demanda.

No cabe duda de que la rebaja de las reservas es consecuencia de la fuerte demanda del cereal que, por otra parte, en Estados Unidos se pronuncia por los requerimientos de la industria de etanol.

En tanto en la Argentina el precio sigue cada vez más firme. Y los barcos están saliendo a destinos más diversos que en años anteriores.

Los valores FOB continúan en alza pese a ciertos bajas esporádicas, dadas por las tomas de ganancia de los operadores.

Es interesante observar la evolución del precio desde el año 2003 a la fecha del cuadro que se ha realizado merced a la BCR.

En el gráfico se advierte cómo los precios FOB del maíz argentino se encuentran en un nivel de alrededor de u$s 12 menos que los precios FOB Golfo de México.


Ello nos permite sospechar que, una vez terminada el flujo grande de mercadería por la cosecha que se está todavía llevando a cabo, los precios locales tenderían a mejorar. Al menos respecto a EE.UU.

Además el panorama se muestra muy interesante ya que el clima seco y cálido en el Medio Oeste de EE.UU. pone serias dudas sobre el éxito de las siembras que se están realizando allí.

La humedad superficial es baja en el este del cinturón maicero también.

Y los pronósticos no se muestran favorables a lluvias en lo inmediato.

Por eso, los fondos que tratan de adelantarse a los hechos están inquietos y en actitud compradora en futuros y opciones.

Así las cosas, es lógico esperar mejoras en los precios.