¿Qué nos dice el reciente informe del USDA? Acaso… ¿algo nuevo?

Sin duda que sí.

Según lo que muestran sus cálculos, EE.UU. va a sufrir una sustancial reducción productiva, de unos cuantas millones de toneladas de soja.

Lo más destacable es su estimación sobre el aceite de soja. Este organismo calcula, con acierto, que habrá una reducción en el volumen de aceite.

Tal reducción provendría del mayor uso que habría de hacerse con el aceite para producir biodiesel en EE.UU. Es probable que casi 2 millones de toneladas de aceite vayan a dar a biocombustibles. Es un volumen que representaría entre el 15 y 20% del consumo interno de aceite de soja.

Esto es en EE.UU. Ahora bien… ¿que pasará en el mundo?

El USDA ha calculado una producción de oleaginosos -2007/08- cercana a 400 millones de toneladas, es decir un nivel considerablemente menor que el correspondiente a la campaña anterior, como resultado de la caída prevista para EE.UU.

Respecto a la soja específicamente, se puede apreciar una fuerte baja en la producción. La cosecha en el mundo andaría en aproximadamente 225 millones de toneladas. Se trata de unos 10 millones menos. Un volumen así golpea sobre los mercados. Y permite expectativas de todo tipo.

En tanto que para EE.UU. se calculan bajas, para Brasil y la Argentina, es decir lo otros dos grandes protagonistas, se estiman subas en la producción pues habría más superficie sembrada. Hay coincidencia que, con estos valores, los empresarios rurales apuntarán a sembrar más aun.

El tema de la producción en EE.UU. es toda una cuestión; hoy por hoy, se halla bajo un gran interrogante. Si bien prácticamente se ha implantado la totalidad de la soja, de acuerdo a lo planeado, la realidad es que el mercado se encuentra bajo la fuerte presión de las expectativas respecto al clima. ¿Seguirá el clima seco?

El mercado climático está haciendo de las suyas. Y eso hay que aprovecharlo. Ojos bien abiertos, señores.

En el mercado de Chicago, los futuros van a estar a los tumbos con las compras y ventas súbitas de los fondos por parte de los especuladores. Y aunque la tendencia general parece muy firme por la fuerte demanda, las incertidumbres climáticas para el Medio Oeste de EE.UU. serán utilizadas para mover los precios.

Hay gran preocupación respecto a lo puede pasar en el este del Cordón Maicero, donde faltan las lluvias y las temperaturas superiores a lo normal. En el Delta y en el Sudeste también faltan precipitaciones.

Es posible que la Argentina eleve la superficie entre un 5 y 10%. Aun cuando vaya a darse un aumento en el área maicera, habría también un incremento en la sojera en detrimento de lo poco bueno que queda para ganadería.

Seguramente el país logre una cosecha de unos 46 o quizás algo más, por ejemplo, 48 millones de toneladas de soja. Y Brasil probablemente llegue a un nivel superior a 60 millones de toneladas.

El consumo de harinas proteicas a nivel mundial subiría casi un 4%.

En materia de comercio mundial el gran protagonismo seguirá de la mano de China, con un nivel de importaciones próximo a 34, 5 millones de toneladas.

Algo similar ocurriría con el aceite de soja, con un visible aumento en la demanda. Por ello, los stocks globales de aceites vegetales caerían un 6% respecto del 2006/07. y Quizás algo más, depende cómo siga la cuestión de los combustibles.

Con una demanda mundial empujada por la necesidad alimentaria y la irrupción de requerimientos para combustibles no fósiles, hay que prepararse para días convulsionados.

Quien decaiga cuando los precios se planchen perderá la oportunidad de efectivizar subas. Repetimos: ojos abiertos.

Como están las cosas, no debiera sorprender si pensamos en niveles próximos a $660 por tonelada. Claro que no en forma, necesariamente, sostenida en el tiempo.

Ustedes… ¿qué dicen?