El cuadro es muy positivo y, a diferencia de otros períodos de bonanza, ahora, los stocks finales en el mundo bajarían a un nivel inédito; sería el más bajo en los últimos 35 años. Para tomar en cuenta: ¿no?
Pero, como los problemas climáticos afectan tanto esta producción, la volatilidad de los precios es hoy por hoy una constante y no deja ver la tendencia positiva, que se irá afirmando a medida que pase el tiempo, dados los cálculos sobre la producción global del cereal.
Es cierto que habrá un considerable incremento en la oferta; pero también es cierto que habrá una fuerte demanda, mayor a la esperada hace tan sólo unos meses atrás.
Además existe un serio problema de arrastre que incentiva las expectativas favorables a los precios: los stocks se encuentran en niveles muy bajos, y ello, obviamente, es un elemento de perturbación a favor de nuevos aumentos en los precios.
En lo que se refiera a la producción esperada hay algunas señales de alarma. En Ucrania y Rusia, por ejemplo, el clima seco golpea el desarrollo del cereal. Y en Australia y en China, falta humedad. Este mismo problema, pero mucho más grave, se da también en Rumania.
Así las cosas, ya se está contemplando que los stocks finales en el mundo sean para el período 2007/08, menores a lo estimada hasta hace un mes atrás.
De acuerdo al USDA, la relación stocks-consumo pasaría a ser de poco más de 18%, es decir la menor desde el año 1974.
Todo ello, nos lleva a presumir un precio FOB Golfo del orden de u$s225, para el ciclo 2007/2008.
La situación está comprometida y la oferta no da signos de que este cuadro se revierta. Al menos para el año que viene.
El gráfico lo muestra con claridad.
El problema más grave que tiene el productor, en la actualidad, es la incertidumbre.
¿Que pasará al momento de la cosecha? ¿Qué conejo sacará de la galera el gobierno para reducir los precios internos del trigo y de sus derivados?
A fines de mayo último, se constituyó Argentrigo. Se trata de una organización donde participan todos los eslabones de la cadena del trigo, para mejorar el diálogo y el consenso entre todos los actores.
La idea es juntar energías, y aumentar la confianza entre partes, para hacer fuerza común en pos de un mayor lobby y difusión en la sociedad.
Y la realidad es que el problema político interno puede llegar a ser muy grave ya resulta probable que la producción local tenga una caída respecto a las expectativas.
Por un lado, está la falta de precipitaciones que afectan seriamente los cultivos y la siembra.
Y por otro, están los inconvenientes de abastecimiento de gasoil para seguir con las labores de siembra y culturales en general.
Por eso, la cosa está difícil en lo interno pero, al mismo tiempo, muy buena en lo internacional. Qué cruel paradoja… ¿no?
No es cuestión, entonces, de quedarse de brazos cruzados…