Las fábricas están ávidas de mercadería y, entonces, presionan sobre la oferta. Así se alcanzan precios como los del viernes 1 de junio. Ese día hubo empresas que pagaron $620 por soja condición cámara.

A ello se agregan los requerimientos de los exportadores que deben cumplir con compromisos con el exterior.

El lunes 4 de junio el mercado se afirmó en los precios anteriores. Los valores de la soja disponible rondaron en $ 620 con descarga inmediata. Las ofertas para soja mayo 2008 llegaron a u$s 211.

La exportación está emergiendo, en estos días, con más fuerza que la industria puesto que debe originar mercadería en grandes volúmenes para cumplimentar con sus requisitos de embarque.

Además de este comportamiento hay que considerar cómo están evolucionando los precios del girasol. Las ofertas por girasol inmediato mejoraron a $ 860 para algunas fábricas.

La suba del girasol retroalimenta la mejora de la soja.

Un importante número de buques están llegando a nuestros puertos para embarcar mercadería, en gran parte con destino a Asia, más precisamente, China y otra buena parte hacia Europa y norte de Africa.

Tanto sea bajo la condición de poroto como de subproductos (harinas y aceites), el total exportado equivale a más de 25 millones de toneladas, a la fecha.

Los precios se mueven en base a las expectativas que surgen en EE.UU a partir de las variaciones climáticas y de los pronósticos.

Vienen días de incertidumbres donde las necesidades de soja están en directa relación con la producción norteamericana. El mercado se encuentra sujeto al clima de ese país, primer productor del mundo. Las condiciones climáticas afectan directamente la soja que está sembrándose actualmente.

Como la demanda se expresa cada día más firme, el nerviosismo cunde fácilmente. La demanda mundial de aceites destinada a la producción de biodiesel motoriza las operaciones y entona los precios.

Como el clima en el Medio Oeste estadounidense es mayormente favorable, lógico resulta pensar que las mejoras en los precios están basadas más que nada en la propia demanda mundial.

Además se prevé que, a fines del mes de junio, el informe del USDA revele una superficie superior mayor de maíz en EE.UU. y, en consecuencia, menor de implantación de soja.

En este contexto, lógicamente, los especuladores encuentran campo fértil para hacer de las suyas. Los movimientos en Chicago por compras o ventas especulativas revelan una pronunciada ausencia de vendedores. Ello explica por qué es fácil hoy por hoy que haya tan fuertes variaciones: con pequeños volúmenes de compras especulativas se logran fuertes oscilaciones de precios.

Siendo así las cosas y dado que a partir de junio suele achicarse la diferencia de precios entre Rosario y Chicago, vale la pena considerar la posibilidad concreta de nuevas mejoras.