Contra lo que se pensaba, ahora se calcula una mayor producción de trigo argentino de la mano de una superficie superior de siembra.
En su informe mensual la SAGPyA hace una estimación optimista; diríamos demasiado optimista, pues calcula una reducción de apenas 5% desde las 5,5 millones de hectáreas del 2006/07. Pero, una visión más realista nos inclina a pensar en un porcentaje superior
Frente a las iniciales expectativas que marcaban una caída del área a sembrarse del orden del 25%, los nuevos cálculos estiman una rebaja del 8-10%. La novedad es una buena noticia para el país dentro del cuadro de escepticismo que se estaba trazando.
¿Que fue lo que ha pasado? La respuesta parece sencilla. Por un lado, los precios internacionales futuros se mantienen muy firmes y, por si ello no fuera suficiente, con expectativas de mejoras. Además la tierra en la zona triguera está ideal para ser sembrada. La humedad se halla en un buen punto.
Todo ello hace olvidar al hombre de campo la presión intervencionista. Y así puja por producir un cereal cuyo valor gira en torno al ánimo del gobernante.
Pero la realidad es cruda y los precios se mueven dentro de un marco discrecional.
En tal contexto la pregunta es: ¿cómo se está formando hoy el precio del trigo? Por un lado tenemos los valores del mercado internacional y por otro los del mercado local.
Al considerar los niveles internacionales, los precios no tendrían que ubicarse en menos de $485 por tonelada. Este parece ser el valor más próximo a la realidad. Al menos es lo que indica cualquier simple cálculo realizado sobre la base de los precios FOB Rosario.
Tengamos en cuenta que los precios FOB rondan en u$s 220-225 por tonelada, posición junio. Sin embargo los valores que toma el sector oficial son claramente menores. El FOB mínimo está en u$s 210 por tonelada. Son, más o menos, 10 a 15 dólares menos.
En el mercado interno los precios rondan en $375. Flor de diferencia entre éste y el teórico establecido que es de $485. Se trata de una distancia de $110. Quién no se amargaría con este desfasaje sobre todo ahora que el dólar ya no está muy alto. Al no realizarse nuevos negocios el sector exportador no puede pagar valores tan elevados, más cuando, en el mercado interno a niveles de $ 370/375, se puede conseguir mercadería física.
Los futuros siguen mejorando por las subas de los precios internacionales y el interés de los exportadores por alentar la siembra en la próxima campaña 2007/08. Los valores correspondientes a la próxima campaña son más que alentadores y está muy por encima de los de los últimos años.
En el grafico (con datos de la BCR) es claro. Allí se advierte cómo han mejorado los valores futuros de la campaña 2007-08.

La exportación en San Martín paga alrededor de $ 375 por la mercadería con
descarga inmediata. El resto de los compradores permanecen fuera del mercado.
La exportación en San Martín, Arroyo Seco, Gral. Lagos, Punta Alvear y Timbúes
operan sobre un valor de u$s 140 para entrega diciembre/enero
A medida que transcurra el tiempo, el sector exportador irá dejando de comprar. Los precios para el mercado interno se mueven en un mercado intervenido, donde los agentes deben recibir compensaciones a fin de que se mantenga este valor de $375 con el propósito de que los precios de los productos derivados del trigo puedan permanecer sin subas, alineados con este valor. Son trucos para que la canasta familiar no se vea golpeada. Lamentablemente estas medidas tienen patas cortas pues no van a la raíz de los problemas.
Claro que toda esta madeja de medidas no produce los resultados esperados. Buena parte de los productores de trigo sufren inconvenientes a la hora de hacerse de sus compensaciones.
Es una lástima que la maraña intervencionista frene el ímpetu productivo
ahora que el panorama mundial se muestra tan favorable. El Consejo Internacional
de Cereales en su último informe mensual proyecta una fuerte baja en la
producción mundial de trigo 2007/08. Sus cálculos muestran que el volumen de
producción sería de 620,6 millones en lugar de las 623,4 millones proyectadas en
abril pasado.
Por ello, los ánimos no se fueron al piso. Pues a la presión de las medidas “antiproducción” internas se le contraponen los valores internacionales en suba.