Desde que comenzó la cosecha, claramente, se nota que los precios en la Argentina no están totalmente alineados con los valores de los mercados mundiales.

Evidentemente, la fuerte de presión de lo oferta surgida de la cosecha aprieta los precios locales y los separa de los niveles que registra Chicago. Las subas externas no se notan totalmente en los precios de la mercadería disponible, al menos en la misma proporción, dado que la cosecha hace que ingrese un gran volumen de grano a los canales comerciales.

Por eso, y hasta estos días, cuando Chicago ha mostrado mejoras, las subas de acá han sido menores en términos comparativos.

Se trata de un fenómeno usual. Casi todos los años pasa algo similar. El gráfico trata de revelar ello.

Pero este año, la cosa tiene un aspecto distinto. Los valores tienden a estar mucho más próximos a los de Chicago, como lo muestra la polinómica.

La polinómica muestra el comportamiento promedio a lo largo de un año. Allí se advierte cómo el nivel de precios se torna positivo a partir de junio. Y por ende se acerca al de Chicago.

Ello nos hace pensar en la posibilidad de que la cuestión mejore en lo inmediato. Al menos eso indica la historia comercial.

La baja Chicago del viernes 18 de mayo produjo reducciones en las ofertas hechas por fábricas y exportadores con valores de $590 y $592, respectivamente.

El lunes 21 de mayo, la tónica fue favorable. Las fábricas ubicadas en Timbúes, San Martín, San Lorenzo, Rosario y General Lagos operaron sobre un valor de $ 595 por la soja con descarga inmediata, igual valor que la exportación para Rosario. La exportación en Arroyo Seco y Rosario lo hizo sobre $ 600 para junio y $ 605 para julio. Para la cosecha del año próximo, la exportación en Rosario ofreció u$s 205,50.

Como se advierte, y pese a todo, el mercado internacional sigue firme. Los futuros de harina de soja y de aceites se mantienen en alza.

La firmeza de los aceites vegetales hace de imán sobre los especuladores al mercado de futuros de aceite de Chicago.

Los precios locales siguen fuertes; bien apuntalados. Aún con la acentuada presión de la enorme oferta, la cosa no afloja pues las lluvias de abril han dejado una secuela de incertidumbre sobre el volumen final a cosecha y sobre la calidad. Hay cierta coincidencia en que el volumen final sería de más de 45 millones pero en lo que hace a calidad surgen interrogantes sobre la oferta de semilla para el 2007/08. De hecho, la estimación de la Secretaría de Agricultura permanece en 45,5 millones de toneladas

Aunque parezca mentira, y con unos cuantos días de sol, todavía hay una gran cantidad de lotes con dificultados para ser levantados.

Hasta mediados de mayo, los cálculos de avance en la cosecha hablan de un 80% del área sojera ya cubierta, con un retraso de unos 10 puntos respecto del año pasado para la misma fecha. Las provincias de Entre Ríos y Buenos Aires registran las demoras más visibles.

En tanto se notan faltantes de harina a consecuencia de la gran demanda internacional.

Hasta mediados de mayo, los exportadores y los industriales llevaban comprados un interesante volumen del mercado interno. Alrededor de 22,5 millones de toneladas habrían salido de la producción y entrado en los siguientes eslabones.

Si bien el volumen es alto, no sería suficiente. Por ello, no es descartable una mejora en los precios en poco tiempo más.