Como estamos en la Argentina, la cosa no es interesante. Por el contrario, hay demasiados interrogantes y una certeza: los precios estarán bajo la atenta supervisión del Estado.

Veamos la realidad tal cual es: en la medida que los precios internacionales mejoren, más probable será la intervención estatal.

Y hay razones más que valederas para esperar subas en el mercado internacional. El cuadro que, merced a la información de la BCR, se publica resulta elocuente:

De acuerdo a los cálculos oficiales, en el mundo, para la campaña 2007/08 la producción global alcanzaría las 616,87 millones de toneladas.

La suba sería más que compensada por el consumo que hará que la relación stock consumo siga en baja.

La limitación actual para exportar incide en el mercado local y lo tiene en buena parte maniatado. El avance que éste puede hacer es a los tumbos.

Además la industria interna sabe que tiene asegurado el producto. Hay una buena diferencia entre el precio real y los $ 370 que los productores de trigo que venden al consumo interno.

La cosa es así: el valor FOB mínimo ronda en u$s 207-208. La SAGPyA establece el valor en $ 482. Si a este monto le restamos los mencionados $ 370 surge la famosa compensación.

El disponible está en el freezer. El Precio real, sino hubiese esta arbitraria intervención, seria superior a 500 pesos. El mercado no es el que asigna los recursos y por ello a la larga el país pagará caro haber salido del Capitalismo al menos en este rubro específico.

El USDA calcula que el país va a exportar 9,5 millones de toneladas. Pero hay que ver lo que pasa.

No es fácil decirlo pues desde marzo, el registro de declaraciones juradas de ventas al exterior de trigo está cerrado. Y el Estado lo mantendrá hasta que seguro de que se pueda cumplir con las necesidades internas que rondan en 5 millones de toneladas.

Que el Secretario del área asegure determinados aspectos del libre comercio no quiere decir mucho en un mundillo donde el humor discrecional es el que manda, a la hora de formarse los precios.

Desconfiar del gobernante es hoy una estrategia válida. Es lamentable, pero la historia reciente muestra que es así. Por ello, la verdad la veremos una vez sembrado el trigo. Mientras tanto, pueden correr todo tipo de fábulas.