Los operadores no hacen más que mirar la evolución del clima en el hemisferio norte, sobre todo su atención está en EE.UU. Hacia allí miran todos.
Tantos días de lluvia en el cinturón maicero de este país han demorado la siembra de maíz. Se calcula que ya hay un retraso de aproximadamente un 30%.
Con este cuadro, lógicamente, es muy probable una reducción definitiva en la superficie sembrada y, por ende, en el volumen de cosecha final. Estas cuestiones presionan –en suba- sobre los precios de maíz y pesan sobre la soja en detrimento de su actual nivel de precios.
Los fondos de especulativos tienen un campo de acción muy amplio. Y se mueven en sintonía con las noticias referentes al clima en EE.UU.
En Chicago, los especuladores vienen incrementado su posición neta comprada en futuros y opciones después de semanas de bajas.
Por ello, está claro que los precios, en los días por venir, habrán de estar sometidos a una alta volatilidad. Como si ello no fuera poco, los pronósticos sobre el tiempo muestran todo tipo de señales y son muy variados. Algunos hablan de escasas lluvias y otras de muchas precipitaciones.
Así las cosas, es difícil establecer una mínima previsibilidad en los precios futuros. Y, en tal cuadro de incertidumbre, la tentación -de los más osados- para especular es muy alta.
Si en EE.UU. esta semana llueve más aún, los precios se encaminarán nuevamente, con casi seguridad, en suba. Veremos qué pasa con el agua… y con ella veremos qué pasa con los valores.
Quien deba vender o está planeando tomar una determinada posición sería bueno que esté muy atento al clima, pues la inestabilidad de valores permitirá hacer buenas operaciones. Si llueve en EE.UU. habrá subas puntuales para aprovechar.
En tanto, el piso de los valores parece marcado por la demanda de industria de etanol estadounidense. La irrupción de esta nueva industria asegura que los precios no se caigan mucho.
Mientras todo esto sucede en EE.UU… ¿qué pasa en nuestro país?
Diversos operadores estiman que la cosecha ha avanzado alrededor de un 50%, aproximadamente. Es decir que quedaría todavía la mitad por trillar.
El tiempo parece haber mejorado. Se ha puesto más seco y frío. En rigor, los pronósticos hablan de varios días muy fríos y secos. Además con heladas.
Así las cosas, podemos aguardar una sustancial mejora en el piso de los lotes de maíz y, por ende, el reinicio de la cosecha de maíz. Es probable que a partir del 10-15 de mayo, las cosechadoras se encuentren nuevamente trabajando “a full” en la zona maicera. Quiere decir que los barcos podrán cubrir sus necesidades más fácilmente.
Claro que toda cuestión tiene, además de un lado bueno, uno malo. Pues de ser así, los precios internos perderían parte del sustento ya que habrán de ingresar nuevas partidas de maíz a las terminales portuarias. Y los exportadores se tranquilizarán en su acción de demanda para originar mercadería.
El maíz sigue siendo uno de los castigados de este “modelo productivo”. Las restricciones no se han ido. Lo preocupante es la demora por parte de las autoridades en abrir los registros de exportación. La realidad es que no habría necesidad de mayores restricciones pues se sabe que la cosecha será buena.
Es obvio que un producto que se destina en buena parte el mercado interno es un producto de riesgo para este gobierno que está haciendo equilibrio con una vara sobre una soga. Es que el 35% de la producción de maíz, aproximadamente, va a dar al consumo local.
Evidentemente, el tema de la inflación asusta al gobierno y, por ello, mantiene una posición extremadamente conservadora a favor del mercado interno.
Mientras ésta sea la política económica, este commodity estará sujeto a las presiones de la intervención estatal. Lógicamente, la cosa se pone peliaguda, pues cualquier agricultor dudará sobre la superficie a sembrar pese a que la demanda mundial se presenta tan interesante. Pues, acá, el negocio no está tan regido por la demanda, ni por la oferta, sino más bien por el humor gubernamental.
Es realmente una lástima pues, justamente, este año es ideal para maíz. Por un lado, los problemas de piso y huellas empujan hacia la siembra de maíz. Y por otro lado, está la cuestión de la rotación.
Pero en fin… así son las cosas. Y, mientras tanto, los límites a la exportación afectan a todos. La macana es que hoy no se puede aprovechar adecuadamente la buena demanda internacional y, así, el que gana en la actualidad - con este cuadro de intervencionismo estatal- es un peso pesado en el comercio mundial. Hablamos de EE.UU., quizás, el gran ganador de la estrategia anti-inflacionaria del gobierno argentino.
Un indicio firme de lo que se viene, a nivel internacional, está dado por el mercado de futuros. Para entrega marzo/abril 2008, los precios se acercan al nivel de U$S 120 por tonelada. ¿Qué tal?
Recordemos que para la misma época, el valor en el año 2006 era apenas superior a U$S 80. La brecha que se registra en tan corto período de tiempo es, sin lugar a dudas, el resultado de una firme demanda mundial por alimentos y combustibles vegetales.