A los que se preocupan en exceso por los valores de la soja… ¿qué decirles?
En primer lugar hay que recordarles que los países productores de granos pueden hacer cualquier grano (de los que nos importan), pero con una excepción: la soja. Efectivamente, no son muchos los países que tienen las condiciones climáticas para una adecuada evolución de la soja. En suma la soja tiene un cuadro de oferta más rígido que los demás granos como el maíz y el trigo.
Por eso, según venga el año, la superficie a sembrar de trigo y maíz puede subir o bajar. En cambio, la soja tiene un límite en su potencial de crecimiento.
Lo que uno advierte, cada vez más, es que el mundo está asistiendo a un nuevo escenario determinado, en buena parte, por el problema de los combustibles y la decisión del gobierno de EE.UU. de perder dependencia de los grandes productores de petróleo.
Así las cosas, la cuestión de los stocks ahora es más aguda que años atrás. El problema de los stocks de maíz es hoy más grave que en otras épocas, pues la decisión política está tomada: se apunta a reemplazar parte del petróleo por etanol.
Si EE. UU. pretende mantener su nivel usual de stocks deberá incrementar la
superficie de maíz al menos en unos cuatro millones de hectáreas. No es poca
cosa.
El punto es que esta superficie nueva para el maíz saldría del área que habría
de destinarse a soja. Sí señores, el etanol trae cola. Y ella se llama menor
cantidad de soja.
En tal caso, América del Sur es la región que está en condiciones de reemplazar la baja de EE.UU. Claro que el análisis no es tan fácil y lineal, pues Brasil tiene un panorama excelente para la caña de azúcar, cultivo que tiende a restar hectáreas a la soja.
Así que, en este contexto, la oferta está comprometida, sobre todo para más adelante. Obviamente, todo depende de cómo evolucione el clima en EE.UU., pues según sea éste, habrá de crecer o nó la superficie de maíz. Recordemos que estamos en tiempo de siembra.
Pero hay una cuestión adicional: el desarrollo vertiginoso de Asia-Pacífico
alimenta enormes expectativas sobre la demanda de la soja.
Es decir que los indicadores sobre la demanda no aflojan; por el contrario
muestran señales de aumento.
Este análisis tiene un sesgo claramente de mediano plazo. Pero hoy por hoy: ¿que puede pasar?
Si el tiempo no se estabiliza en EE.UU. es probable que los operadores apuesten a que no se incrementa la superficie de maíz y, entonces, las ventas especulativas presionarían a la baja en los precios de la soja. Al menos en lo inmediato.
Tal cuadro se daría muy especialmente ahora, que Brasil está terminando la cosecha de soja y que en la Argentina el tiempo ha mejorado y la cosecha de segunda ha comenzado a avanzar. Los lotes de primera, de la Argentia, que se pueden levantar, muestran pérdidas en volumen del orden del 20 al 30%, así como bajas muy pronunciadas en la calidad.
¿Cómo resumir esta columna? Para lo inmediato es más probable que se cumpla la tendencia a la baja que a la suba. Pero para más adelante, la cosa pinta muy bien. Podemos decir que la soja seguirá siendo negocio.