Como consecuencia de ello, los granarios y de commodities en general también se tranquilizaron y, empezaron –aunque muy tímidamente- a levantar sus niveles, aproximándose a lo valores de pre-crisis.

La pregunta que cualquiera en sus cabales se realiza hoy es: ¿volveremos a ellos? Los indicadores fundamentales muestran un cuadro bastante optimista al respecto. Claro que no necesariamente para lo inmediato sino más bien para mediados de año.

El cuadro que sigue nos enseña cómo el consumo tiende, desde hace unos cuantos meses, a superar a la oferta. Además, ya develada claramente cuál es la estrategia de EE.UU. en materia de abastecimiento de petróleo, está claro que habrá mayores incentivos a la producción de maíz en desmedro de la soja, en este país.

Y la cuestión no sería exclusiva de América del Norte. Se estima una fuerte baja en la siembra de oleaginosas en general; no solamente en EE.UU sino también en el mundo, para 2007, puesto que regiones como India y la zona del Mar Negro verían caer su superficie.

Señores: se necesita más soja. El mundo está ávido por sus subproductos. ¡Qué gran oportunidad para las nuevas inversiones realizadas en el país, sobre el Paraná, y sus modernas instalaciones de crushing! Quieran las autoridades dejar que la riqueza se desparrame por el interior, por los muchos pueblos que hacen a la producción de esta oleaginosa, porque de esta forma aparecerán nuevas inversiones, muchas de ellas en forma de pequeños emprendimientos, ligadas a la agricultura de precisión, a la de alta productividad y a la de pequeñas extensiones. Y muchas de ellas en torno a actividades conexas como los transportes y elevadores.

La realidad está mostrando que la gente, en nuestro país, se preocupa mucho por los precios. Mucho más que en años anteriores, los productores están atentos a los precios internacionales y así venden cuando encuentran niveles interesantes.

Para muestra, solo un botón. El volumen de soja operada con anterioridad a la cosecha es realmente destacable. A menos de treinta de la largada, cuando se inicia de lleno la campaña comercial, se ha vendido cerca de un 35% de la producción estimada. Es evidente que se han aprovechado los precios altos de hace poco menos de un mes.

Para darnos una idea de lo que esto significa, miremos para atrás y veremos que en los últimos cuatro años, para esta misma época, se había vendido tan sólo un 20%, en términos muy gruesos.

35% contra 20% es mucho. Revela cómo los productores quieren capturar los precios que mostraron los futuros hasta el martes negro.

Por eso pueden pasar diferentes cosas. Es que, por un lado, los factores fundamentales a muy corto plazo no son favorables y este cuadro puede empujar los valores hacia abajo.

El USDA no mostró cambios en las cifras 2006/07 para la oferta y demanda de soja estadounidense, quedando un elevado stock final (16,2 millones de toneladas, 33% más que en el 2005/06). Sin embargo en largo plazo las cosas se modificarían.

En Brasil, organizaciones como CONAB e IBGE calculan la producción en casi 57 millones de toneladas, mientras que Safras & Mercado habla de 57,80 millones.

En la Argentina, la cosa estaría entre van de 44,50 y 46 millones de toneladas. En Paraguay los números van de 5,5 a 6 millones de toneladas. En la región el que no está bien es Bolivia, dadas las condiciones adversas, por lo que se estima un volumen de menos de 2 millones de toneladas de soja.

Si bien la cosecha es récord en Estados Unidos y la de Sudamérica, ya comenzada, muestra grandes aumentos sobre las previsiones, cualquier análisis medianamente racional debería contemplar como altamente probable un futuro próximo de precios sostenidos.

Los fondos especulativos compraron mucha soja en Chicago y sólo liquidaron el 30%.

Es posible que la liquidación siga en el corto plazo, pero la acentuada disminución en el área de siembra -y el período climático en Estados Unidos- debería impulsar una mayor volatilidad. En tal caso no sería descabellado prever una considerable mejora -con visibles vaivenes- en los precios, para junio y julio. Y quizás antes. Lo que parece más claro es que la tendencia en los precios se muestra entre sostenida y alcista.