Los 3000 científicos que trabajan alrededor del tema del Cambio Climático mundial y los que asistieron a la última Cumbre de Enero ’07, dejaron en claro que la responsabilidad por los deterioros que ya son bien visibles en el planeta, tienen que ver con los seres humanos que lo habitamos. EE.UU. que se negó en su momento al Protocolo de Kioto de reducción en le emisión de gases, cambió su percepción y sus mensajes al mundo. Hoy sin duda el tema es crucial y lo seguirá siendo, básicamente porque lo medios informan más y mejor y porque la población quiere que se solucione.
La pregunta es: ¿qué deberíamos hacer desde nuestro país y desde el Sector de la cadena agroindustrial para sumarnos en este esfuerzo de concientización y también de acción directa e inmediata?. En la revista Agromercado de Diciembre de 2006 realizamos un análisis del tema a modo de introducción. Nos pareció interesante volver a publicar su contenido.
Mirar desde el campo y aportar al medio-ambiente
La mirada de faros largos se está generalizando en los integrantes de la
cadena agroindustrial. Avances tecnológicos y conciencia medio ambiental, serán
temas de amplio debate en muy breve plazo. La sustentabilidad productiva y
empresarial, serán responsabilidad de cada uno de los protagonistas. Seguramente
quienes miren para otro lado, no solo serán señalados con el dedo, sino que
seguramente deberán abandonar el negocio. Más vales estar atento y liderar estos
procesos en lugar de ir sentadoen el vagón de cola.
Nuevos debates se darán en los próximos años y resulta positivo estar atento a ellos. Desde esta columna de Agromercado venimos hablando sobre temas que nos parecen claves para la cadena agroindustrial, esos temas pasan por: la necesidad creciente de liderazgos en el sector; por la visión de faros largos para mirar más allá del día a día; por entender mejor las necesidades de un mundo con demandas de calidad diferencial; por crear valor funcional y también marcario y simbólico en nuestros productos; por pensar el negocio desde la responsabilidad social con el entorno; entre otros temas. En este número de Diciembre y con la “mística” de fin de año, vamos desarrollar algunos conceptos referidos a la “concientización” por el cuidado del medio-ambiente. A quienes les preocupa el tema de la sustentabilidad del sistema agro, de sus empresas, pero que también a los que visualizan preocupantes fenómenos crecientes, como la desertificación, la contaminación del aire y del agua, que están comenzando a “pegar muy en serio”.
Estos temas van ingresando con mayor intensidad en las agendas de los grandes eventos del conocimiento, entre productores y profesionales del Sector. Un ejemplo de ello fue el Congreso de Aapresid en Rosario en el mes de Agosto. En él se trató el tema de RSE (responsabilidad social empresaria) y medio ambiente. Las expositoras fueron P. Marra y P. Debeljuj; ambas especialistas mencionaron una tríada indisociable para explicar el la RSE: “Empresa, desarrollo comunitario y medioambiente” y rescataron que en primer lugar, la empresa deberá buscar el bien común y luego plantear las pautas secundarias, aunque no menos importantes: cumplir contratos, crear riqueza y procurar autocontinuidad. Señalaron que la RSE atañe directamente a los directivos de las empresas, porque a la hora de tomar decisiones habrá que economizar y analizar todas las demandas.
El tema también se trató en Mercosoja 2006, en Julio en la Bolsa de Comercio
de Rosario, a través de un workshops sobre sustentabilidad, con la presencia del
presidente de Aapresid, Jorge Romagnoli que hizo de coordinador, con mensajes
como: “Creemos que no están disociados el incremento de la producción y la
preservación del medioambiente. Debemos trabajar con un concepto integrado en
donde la producción y la sustentabilidad no estén divorciados”. Se analizaron
temas sobre cómo abastecer la demanda de productos alimenticios cuidando el
medioambiente y logrando un crecimiento sostenido para el sector y no se dudó en
afirmar que la única estrategia posible es la siembra directa, “un modelo basado
en la ciencia y no en la ideología”, que garantiza el abastecimiento de
productos al mundo y genera desarrollo sustentable. El investigador del Conicet,
Jorge Adámoli, fijó su posición respecto al tema: “debe haber combinación de
intereses en relación a las conservacionistas y los innovadores”; citando el
caso del gran Chaco, y producto del desmonte generado por empresarios que no
saben el riesgo que están generando con las quemas y el posterior efecto
invernadero provocado por los gases. También mencionó que el problema es el
descontrol por los cambios en el paisaje está dado por la falta de
planificación, pero que se podrá revertir mediante una alianza estratégica con
los diferentes sectores involucrados.
Congreso ganadero de los CREA
En el reciente Congreso Ganadero CREA en Río Hondo, el 10 de Octubre, un grupo de especialistas de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, trató el tema ambiental a través de la disertación: “La ganadería como base para el diálogo entre producción y ambiente”. Vamos a destacar puntos relevantes de este pensamiento modelado sobre la base de compatibilizar “productividad” con “sustentabilidad”, esto hace a ser “eficaces”, es decir, hacer lo que se debe hacer.
Comenzaron reflexionando sobre las relaciones entre los sectores de la producción y las organizaciones conservacionistas, que a su entender son en general inexistentes, cuando no abiertamente conflictivas. La ganadería, por ser la actividad rural de menor impacto, debería ser un puente para este diálogo; en los últimos tiempos se están multiplicando iniciativas que buscan acercar las posiciones entre los sectores productivos y ambientales. Una de ellas ha sido el Taller “Desafíos y oportunidades para la expansión agropecuaria en la Argentina y sus implicancias para el medioambiente”, organizado en forma conjunta por el INTA y la Fundación Vida Silvestre Argentina.
Analizando la problemática de la zona norte, señalan que la multiplicación de los puestos ganaderos y la recarga animal provocaron un severo colapso en el estrato forrajero, En primer lugar, los pastos de la región chaqueña, si bien son de excelente calidad, tienen un sistema radical muy poco profundo. En los pastizales, la arquitectura de las gramíneas favorece la conducción de las lluvias de baja intensidad directamente a las raíces de los pastos, quedando el espacio entre matas seco, lo cual dificulta la instalación de los renovales de leñosas. La entrada de un herbívoro de gran porte como el vacuno redujo la disponibilidad global de biomasa; además, el hábito de forrajero basado en envolver con la lengua a la mata de pasto, hizo que muchas plantas fueran arrancadas de raíz, dejando claros. La combinación entre menor volumen de pastos y de crecientes claros, rompe la continuidad de los eventuales fuegos, lo que corta el ciclo de incendios, que juega a favor de los pastos. La estructura resultante, combinación de arbustales y bosques bajos, cambia las reglas de juego a favor de las leñosas, dificultando el acceso de luz y de agua para las gramíneas.
Al caer drásticamente la cobertura herbácea, las condiciones de sobrepastoreo se agudizaron, y fueron reduciéndo el stock de animales. Hoy en las mismas superficies del orden de 5000 hectáreas, los puesteros sobreviven mal con menos de 100 animales, que tienen índices de extracción bajísimos. Estos sistemas productivos no son buenos ni para la producción ni para la conservación del ambiente.
Expansión agrícola y medio ambiente en el Norte
El actual proceso de “agriculturización” se manifiesta en el Norte Argentino por un fuerte avance de la frontera agropecuaria. Los disertantes analizan que en otras fases de los procesos de expansión de fronteras, los protagonistas principales fueron los colonos, pequeños agricultores dedicados en gran parte al algodón y con muy poca superficie utilizada con pasturas cultivadas. Los protagonistas del actual proceso son empresas medianas, grandes y muy grandes, mientras que los colonos prácticamente no forman parte de la presente expansión.
Los investigadores de la UBA mencionan que, “es frecuente leer declaraciones
de política ambiental empresaria, en las que se manifiesta un compromiso para el
cumplimiento estricto de las normativas legales para asegurar la integridad
ambiental, la conservación de la biodiversidad, la calidad de las aguas, evitar
la contaminación, respetar los derechos laborales, etcétera. Esto es realmente
importante y de hecho existen numerosas empresas que cumplen rigurosamente con
estas declaraciones, lo que se encuadra en el principio fundamental de la
responsabilidad social empresaria. Pero también hay otras empresas que, más allá
de las declaraciones, no hacen nada para implementarlas”.
Muchas veces desde los sectores de la producción se cuestiona severamente a los grupos ambientalistas que defienden posiciones fundamentalistas. Comparto estas críticas, porque estos grupos fundamentalistas le restan mucha credibilidad a los esfuerzos de quienes buscan conciliar los intereses de la producción con la defensa de las condiciones ambientales, ya que no son posiciones opuestas, sino complementarias. El mejor ejemplo al respecto es el de un campo en el cual se evita el sobrepastoreo y toda forma de erosión, además de las quemas indiscriminadas, entre otros aspectos.
Empresarios y ambientalistas
Es interesante el debate sano que se puede realizar en cuanto a trabajar en
conjunto entre empresario y ambientalistas. Buscar caminos de solución y acción
conjunta en pos de un objetivo racional y sustentable. Los disertantes sobre el
tema ganadero-ambiental del Congreso CREA, comparten las críticas al
fundamentalismo ambientalista, pero señalan que al mismo tiempo debería
cuestionarse a las empresas que tienen actitudes de desprecio por las cuestiones
ambientales y por los criterios de equidad social, así como a las que obtienen
ventajas competitivas evadiendo impuestos, actuando al margen de la
responsabilidad social empresaria.
Los autores definen al movimiento ambientalista, en base a quienes trabajan en
forma: a) seria y documentada; b) honesta, pero emocional y poco fundamentada, y
c) oportunista o inescrupulosa. Detectando a cada grupo y seleccionando los
valiosos, sin duda que el diálogo y la generación de sinergias será posible.
Se mencionan también las legislaciones y políticas provinciales al respecto, ya que varias provincias tienen establecidas normas para la implantación de cortinas forestales. Los objetivos básicos de las cortinas son dos: proteger a los suelos de la erosión y asegurar refugios para las especies silvestres. Lamentablemente, existen demasiados ejemplos en los que, al cabo de pocos años, las cortinas quedan reducidas a una lánguida fila de árboles o arbustos sin ninguna utilidad, cuando no son directamente desmontadas y quemadas.
En la disertación también se cita al Ing. Agr. Ernesto Viglizzo, que elaboró el documento base para la reunión promovida por INTA y la Fundación Vida Silvestre Argentina, en donde se señalan conceptos básicos como:
a) la expansión e intensificación de las actividades agropecuarias benefician al hombre con más alimentos, fibras, ingresos y empleo, pero imponen costos al ecosistema que, a la larga, comprometen la sustentabilidad de esos beneficios. El dilema es que mientras los beneficios son económicos, de corto plazo y conocidos, los costos son ecológicos, de largo plazo y en general impredecibles.
b) muchas catástrofes ecológicas han sido el resultado de una sobreestimación del potencial de los recursos naturales y de una comprensión incompleta del funcionamiento de los ecosistemas. Abundan las evidencias de costos ecológicos que se han pagado a cambio de un beneficio económico insignificante o nulo.
Se formó una Alianza Estratégica entre los productores locales y entidades representativas de los sectores productivo (AAPRESID), ambientalista (Fundación Vida Silvestre Argentina) y académico (Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA), que se propone conciliar los intereses de la alta producción con los de la conservación de la diversidad biológica, así como de los bienes y servicios ambientales, lo que puede ser un modelo para otras áreas del norte argentino. Sin duda un camino “proactivo” e integrador, en una nueva forma de trabajo colaborativo y sobre la base del “debate ejecutivo” de las ideas.
El concepto de Stakeholder
Veamos una bajada a tierra de estas formas más “sistémicas” de entender a los agronegocios, que integran también el concepto medio-ambiental. En una entrevista del diario La Capital de Rosario en el mes de agosto; Oscar Alvarado de El Tejar decía: “El conocimiento es más importante que la propiedad de la tierra”; se refería al debate entre quienes piensan que todos los que arriendan no cuidan la sustentabilidad de la “empresa campo”, el les responde desde la problemática medio-ambiental: “sí, creemos que hay que seguir trabajando desde organizaciones como AACREA, AAPRESID, INTA, para concientizar a los productores en un manejo amigable, sustentable de la agricultura y la ganadería; y para eso el arrendamiento en sí mismo no es el problema. Porque hay gente que es dueña de su tierra y la cuida muy mal, otros que no, y hay productores que arriendan campos y cuidan mucho la tierra y otros muy mal. Nosotros no creemos que el tema de quién sea el poseedor de la tierra sea el problema, sino fundamentalmente de concientización y de entender que jugar a favor de la naturaleza nos favorece a todos”.
También Alvarado reflexiona sobre el concepto ecologista desde un sentido real y práctico a la vez: “nosotros somos profundamente ecologistas; nuestra empresa tiene certificada la norma medioambiental ISO 14.001; trabajamos documentadamente de una forma amigable con el medioambiente, por eso decimos que no hay una contradicción entre un planteo bien hecho ecológicamente y la figura de si uno es o no dueño de la tierra”. Se plantea una vez más nuestra hipótesis del “debate inteligente”, desde su óptica empresarial Alvarado responde en esta entrevista a los ecologistas: “en realidad por ahí sería bueno que alguna de las organizaciones que está planteando esto entendiera lo que está pasando con el auge del arrendamiento de las tierras, lo que ha permitido es una democratización del negocio agrícola. Porque antes para ser un agricultor uno tenía que heredar campos; hoy con conocimiento, capacidad de organización y un poco de coraje y ganas uno puede ser un agricultor. Hoy el conocimiento es mucho más importante que la propiedad de la tierra; sería una lástima dar para atrás en esa línea”.
Hay toda una discusión dentro del pensamiento empresarial, que se debate entre las posiciones de “creación de valor para los accionistas” (shareholders) y la otra posición más actual, que habla de la necesidad de gerenciar los negocios sobre la base de un pensamiento mucho más abarcativo. Esta filosofía no es nueva, siempre existió entre quienes manejaron con visión amplia sus empresas de esta forma. El pensador de los negocios P. Kotler lo define como la relación con los “stakeholders”, o gestionar las relaciones con los grupos de interés alrededor de nuestra empresa. Mirarla desde una óptica integral en donde accionistas (dueños), empleados, proveedores, clientes y entorno son importantes. Desde esta perspectiva es mucho más sencillo introducir temas a los que no se les da tanta importancia hasta hoy, como la problemática de la sustentabilidad y el ambiente. Será el momento entonces, de pensar en liderar también desde el Agro, el “Desafío medio-ambiental”
por Ricardo D. Bindi – exclusivo Agrositio