En el mercado local la actividad continúa con tranquilidad.
Las fábricas -hasta el jueves 11- compraron la soja a un valor próximo a $ 610 por tonelada sobre San Martín, Timbres y otras plazas. En Bahía Blanca operaron a un valor levemente inferior.
La soja de la nueva cosecha se ha negociado a US$ 190 por tonelada en San Martín, San Lorenzo y Arroyo Seco.
En el MATBA, las posiciones mayo y julio se mueven en niveles próximos a US$ 191 y 194 por tonelada.
Las bajas del 2007 responden a las liquidaciones de posiciones compradas de especuladores y la presión adicional del clima que favorece el desarrollo de la soja Sudamérica.
Distintos analistas ya prevén una cosecha récord en la Argentina.
En Brasil, en general, las condiciones son buenas.
Así todo, la cosa no está mal para los precios, pues la demanda mundial proyectada para la oleaginosa y sus subproductos es muy elevada. Y a ello hay que agregar la baja en la superficie de EE.UU
Además, el contexto es particularmente positivo para la rentabilidad de la producción argentina. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: la industria de la molienda ha crecido tanto que en los próximos meses habrá de requerir cada vez mayores volúmenes y por ende corre el riesgo de enfrentar cuellos de botella en el abastecimiento local.
El cuadro que enfrenta la producción argentina es el de un nivel insuficiente para cubrir las necesidades del crushing local, por lo que éste debería, seguramente, recurrir a la importación de soja de Brasil y Paraguay.
Por si ello no fuera suficiente, existe otro elemento de suba: China podría tener una alta dependencia de de la soja sudamericana en el 2007/08 si la producción estadounidense es inferior a la campaña anterior.
En medio de los nubarrones se esconde un sol listo para brillar. Sólo cabe aguardar para aprovechar los buenos momentos.