El año comenzó con bajas en los precios, acá y en el mundo.

En la Argentina, el primer día, los futuros cayeron cerca de 8 dólares como resultado de una acentuada operatoria de ventas por parte de los fondos y tomas de ganancias.

Los valores están afectados por las noticias favorables en materia de producción en el mundo.

Sin embargo, señores, el cuadro no justifica -al menos, por ahora- ninguna alarma.

Resulta interesante ver qué pasa con los precios FOB en el mundo. Si observamos los precios locales y miramos los de otros países, nos daremos cuenta de que los precios del cereal argentino son claramente más reducidos.

El gráfico es muy claro: el trigo argentino es hipercompetitivo.

No hay precios como los de la Argentina. Está bien: Australia tiene valores algo menores, pero...¿qué pasa si le agregamos el transporte? El costo del transporte no es moco de pavo.

Brasil tiene opciones. Existen enormes exportadores como es el caso de EE.UU. y la ex Unión Soviética, pero digámoslo claro: a qué precio puede importar desde estos orígenes.

Para un gigante como Brasil, a la Argentina no hay con qué darle.

No cabe duda de que hoy resulta imposible competir con la oferta argentina.

Este cuadro está poniendo muy nerviosos a los molineros de Brasil. ¿Por qué? Es fácil la respuesta: temen salir a cerrar negocios, a la hora de importar, con otros compradores del mundo como es el caso de algunos países de Africa y de Perú que se encuentran ávidos de mercadería argentina, por su precio y bajo costo de flete.

De hecho, hay embarques de trigo argentino con destino a Perú, Chile, Cuba, Colombia y Kenya.

La industria de la molinería, en definitiva, depende de la oferta argentina. Si ésta se reduce, los costos de los molinos tienden a incrementarse pues deben recurrir a la provisión de países más caros como Canadá o EE.UU.

Y si bien la estimación del volumen de la actual cosecha argentina es muy importante, la verdad es que Brasil podría requerir un volumen que la Argentina no estaría en condiciones de entregar, ya que el primero ha tenido una baja producción de trigo local.

En tal caso, no sería nada extraño que el precio, en los próximos días, quizás en febrero o en marzo, tienda a mejorar sustancialmente. Aun cuando los precios podrían quedar afectados por la gran cosecha local, a la larga, la demanda del exterior los haría incrementarse.

Al menos así lo vemos desde esta columna.