¿Por qué el panorama es tan firme?

La razón, en principio, es sencilla. El precio de la soja está relacionado con la producción de proteínas animales. Sea cual fuere el esquema futuro, hay algo claro: la producción mundial de carnes seguirá en aumento. Donde haya vacunos, porcinos, avicultura e, incluso, piscultura en cautiverio, hay necesidades crecientes de soja, más concretamente de harina de soja,

Existe un factor que permite entender la problemática: se trata de la molienda de soja. El llamado crushing brinda un cuadro claramente favorable a la demanda.

Estados Unidos aumentó su capacidad de molienda, desde 1996, a la fecha a razón casi un 2 % anual, Brasil, a casi un 8% y la Argentina, a prácticamente un 19%. Sí, señores: nada menos que un 19% anual.

¿Quien se anima a pararse delante de la Argentina?

En este esquema, el que juega un rol central es China.

Desde comienzos de la década de 1990 a la fecha, el gigante asiático no deja de incrementar su producción en forma sostenida y pareja. Su producción aumenta a una tasa de 3,70% por año.

Pero, el crushing lo hace de forma vertiginosa. Su capacidad de molienda está en una tasa de aumento del orden del 37 % en tal período.

¿Cómo se explica tal diferencia entre tasas de aumento?

Obviamente, China tiene todos sus cañones en la molienda y, por ello, son grandes demandantes mundiales de grano de soja. Lo que necesitan es mercadería para su procesamiento. Cualquiera que viaje lo comprobará al ver cómo se levantan enormes complejos industriales para moler soja en la costa oeste del país.

Con tan altas tasas de crecimiento del PBI por habitante, lógicamente, quieren cada día más carne para alimentarse mejor. Y para tener carne, requieren de los subproductos de soja para la ingesta de sus vacunos, pollos y cerdos.

Pero además, hay que dejar en claro algo importante: por más que China decida industrializar la mayor cantidad de soja, no podrá hacerlo para todo lo que necesita. Por ello, también seguirán creciendo las importaciones de subproductos de soja.

A nivel mundial en la campaña que se inicia, habrá un mayor consumo y demanda que producción tanto en granos oleaginosos como en suproductos.

En rigor, lo que veremos después de muchos años, es una situación donde la demanda estará claramente por encima de la producción y, por ende, bajará los stocks. El panorama es válido también para la campaña 2007-08.

Así las cosas no debe extrañarnos que, hoy, la soja esté en un nivel de un 30% superior a mayo de este mismo año.

De hecho, en el disponible sobre Rosario, el viernes 24 de noviembre llegó a un precio que hace muchos no veíamos: $620 la tonelada… ¿Qué tal?

El gráfico que hemos elaborado es muy elocuente al respecto:
Evolución de los precios internos de la soja (Rosario) desde 2002 a la fecha - (moneda corriente)


Fuente: elaboración propia

Hace más de tres años que no veíamos algo así. Efectivamente hasta ahora se cumplió lo que veníamos vaticinando.

Es cierto que para apreciar la real dimensión de la suba hay que tomar en cuenta la inflación. Pero de cualquier forma, el alza es más que considerable.

Así las cosas, pareciera que hay un nuevo piso en alrededor de $600. Lógicamente, tendremos días de bajas y, por supuesto de subas. Pero, la tendencia sigue muy firme.