No cabe duda: el precio internacional sigue muy firme. En tal cuadro, los exportadores y las empresas en general pujan dentro del mercado local para asegurarse la soja de la próxima campaña. La que aún no está sembrada pero sí, muy negociada.

Estamos viviendo una situación de dura competencia. Los "tironeos" por la mercadería futura sostienen los precios. Lo hacen aún cuando las perspectivas acerca del volumen por cosechar vienen de primera: clima a favor y mucha superficie dejada por el maíz.

La puja por soja de los compradores locales es fuerte. La competencia central, en nuestro país, se está dando entre la exportación que vende el grano, tal como está, y las gran cantidad de industrias establecidas, mayormente a orillas del Paraná, para producir aceites y subproductos, que luego son exportados también.

Tan llamativo ha sido el aumento de la capacidad de procesamiento argentina, a lo largo de estos últimos años que, hoy, resulta indiscutible cuán importante es tener en el propio país varios demandantes locales que compren grano para procesar con mayor agregado de valor. Que importante es tener una eficiente industria local que agregue mayor dinamismo a la ley de la oferta y la demanda en commodities.

En cuanto la oferta en el mundo, la situación puede calificarse como de gran movimiento, pues si bien se nota un crecimiento en la oferta, también, lo hay en la demanda. El cuadro, así las cosas, revela un esquema donde el porcentaje de stock sobre uso mundial es relativamente ajustado.

El gráfico, que hemos elaborado en base a los datos de Oil World, lo muestra claramente:

Campaña

2003/04.

2004/05

2005/06

2006/07

stock-uso global

21,3%

26,0%

27,3%

25,3%

Esto es así pues si bien se notaría un incremento en la producción mundial, también lo habría en el consumo. Sí señores: crece la producción pero más lo hace aún la demanda.

La producción, 2006/07, aumentaría un 1,5% a 223,1 millones de toneladas. Y, así todo, sería menor a la necesidad mundial estimada en 224,7 millones de toneladas. Se trata de un faltante de 1,6 millones de toneladas.

A este cuadro, debe añadirse la cuestión de los combustibles. Este dato no es menor pues está incorporando una interesante volatilidad en los mercados, que habrá de permitir ganancias extraordinarias a quienes estén atentos a la evolución de los mercados. Recuerden: volatilidad puede ser equivalente a pérdidas pero también, a ganancias. En nosotros mismos, está tomar el fenómeno a favor nuestro.

Además, ya todos sabemos que la campaña 2007/08 será un tiempo de puja ente la soja y el maíz en EE.UU. De a poco este país se va dando cuenta que ha ido perdiendo la guerra de la soja con el MERCOSUR y que sus necesidades de maíz para producir etanol son crecientes.

En tal caso, no es descabellado pensar en una merma en la superficie a sembrar de soja en EE.UU.

La prueba de ello, lo brinda el interés inusual de la demanda sobre las ofertas existentes de maíz a nivel mundial y en EE.UU. Por ello no debe extrañar que la relación de los precios de los futuros soja / maíz está casi en 2 a 1 cuando el año pasado estaba casi en 3 a 1 veces, en números redondos (CBOT).

Sin duda, el incentivo a sembrar soja será mucho menor y, en consecuencia, es previsible una baja en la producción de Norteamérica. Ello es bueno para la soja argentina, obviamente.

Así las cosas, es lógico que el precio local se encuentre un 30% por encima del año pasado, en términos nominales. Ello, en término reales, equivale a un 18% más que el año pasado para la misma época, es decir para cuando empiezan a rugir los motores para arrastrar las sembradoras.

En suma: no hay indicios para prever caídas. En cambio, uno puede sospechar que habrá momentos de subas. ¿Los aprovecharemos?

Cada vez más: no sólo hay que prestar atención a la tierra y las máquinas. Hay que mirar las pantallas también.