En una carrera ascendente, como las estrellas de cine que tienen períodos de suba junto a algunos bajones, el maíz en el mundo sigue dando que hablar. Los futuros de maíz, bajo similar tónica que la del trigo, tienen hasta el momento una mejora de alrededor del 20%, en un tramo de tan sólo quince días.

¿Qué tal? Flor de noticia. Pero... no todo es alegría.

Lo que para unos es muy bueno, para otros es un baldazo de agua en medio de la siesta santiagueña. Como toda persona medio dormida, cuando se levanta bruscamente, actúa bruscamente también. Así que, hoy por hoy, cabe esperar la acción torpe de quien no ha previsto lo previsible. ¿Nos referimos al gobierno? Ésta es la deducción a cargo de ustedes, amigos lectores.

Bajo la influencia alcista del trigo y por el escaso volumen en los stocks además de una excelente perspectiva en la demanda mundial, los precios siguen formándose con tendencia a la suba.

Los fondos, a su vez, miran con atracción al mercado maicero. Sobre todo luego de que el USDA haya recortado la proyección de la producción de maíz de EE.UU. a 277 millones de toneladas para 2006/07 (282 millones en el informe de septiembre). También redujo su estimación de stock final de maíz estadounidense a 25,3 millones versus 30,9 millones de septiembre.

La acentuada demanda del exterior y los requerimientos del consumo de alimentación animal más las necesidades crecientes para producción de etanol continúan empujando los precios en EE.UU.

La industria del etanol está en la cresta de la ola. Sigue creciendo pese a la caída del precio del etanol y al alza del precio del maíz. Es un fenómeno que trasciende la cuestión coyuntural. Esto no se detiene así como así...

En EE.UU. ya se han levantado más de 100 plantas de industrialización de cereal para etanol. Ellas tienen una capacidad de producción de alrededor de 5.000 millones de galones al año. De acuerdo al USDA, un 20% del maíz norteamericano pasaría a destinarse a la producción de etanol.

En tanto en la Argentina, los precios están al rojo. Y los funcionarios también.

¿De qué estamos hablando? Sobre algo que realmente preocupa: los precios índices y/o FOB mínimos han prendido las luces de alarma, al menos para el embarque más cercano, por su diferencia con los valores de mercado. Recordemos que los precios del mercado FOB reales rondan en 138-139 dólares.

La Secretaría de Agricultura comenzó a subir el índice FOB (FOB mínimo) para tirar abajo los impulsos exportadores. Su fin es frenar la exportación y hacer bajar el precio interno. El organismo, así, fijó el nivel FOB mínimo 152 dólares, para la vieja cosecha. Se trata de un valor que supera en 13 o 14 dólares la realidad. Por ello, hablamos al comienzo de esta nota de movimientos bruscos en la post siesta.

Así las cosas, el derecho de exportación que paga el productor maicero es, en realidad, 22% en lugar del que se dice que es 20%. O...¿nos equivocamos con los cálculos?

En fin, puede afirmarse hoy que existe un derecho de exportación formal del 20% y uno real o implícito del 22%. Y también puede preverse -como algo muy posible- que este porcentaje tienda a crecer, en tanto el mercado siga tan activo.

Respecto a lo que queda por vender de la vieja cosecha argentina, podemos decir que se trataría de un volumen de 1 millón de toneladas. El temor a la suba de precios internos va a inducir a la implementación de cualquier medida oficial, para que el aumento no se registre en el índice de precios, ya que tenemos un gobierno adicto a los índices.

Así las cosas, el llamado oportunismo tiene -y tendrá aún más- campo fértil para su desarrollo, a través de sus diferentes formas como el contrabando, la subfacturación, etc. En la maraña de medidas anti-mercado, suelen ganar los más “vivos” y perder aquéllos que quieren hacer las cosas como se debe.

Mientras tanto el panorama productivo ha mejorado mucho. Las últimas lluvias permitieron el avance de la siembra, con una cobertura cercana al 40% hasta el momento, cuando el año pasado a estas fecha llegaba al 55% aproximadamente.

Bueno señores: así son las cosas. Estamos en la Argentina. Donde al gobierno le cuesta entender lo difícil que es pelear contra el mercado. En tanto, nosotros sabemos que como resultado de la pelea, los perdedores serán la gente común y los productores primarios, sobre todo.

¡Ánimo¡