Las operaciones comerciales en el mercado nacional vienen caminando muy despacio. Se mueve despacio porque tienen expectativas de subas. La operatoria diaria promedia las 9.000 de toneladas, visiblemente por debajo de las 12.000 del el año pasado.

Hay una fuerte resistencia por parte de los productores a vender.

A su vez, las últimas compras del sector de la exportación se hallan en un rango de 200.000 toneladas semanales, ciertamente por debajo de las 300.000 correspondientes a las semanas de agosto y septiembre.

El total adquirido -2005/06- llega en la actualidad a poco menos de 9,5 millones de toneladas. Esto es poco más de 3 millones de toneladas menos que lo comprado el año pasado para esta época. Es un volumen claramente menor.

Como no podía ser de otra forma, esta resistencia a desprenderse de mercadería incide en los precios. Los valores FOB puertos argentinos muestran la presión demandante.

Las diferencias con el maíz norteamericano se han achicado y mucho. El valor FOB rondan en u$s 127 para el embarque más cercano, en tanto que el embarque octubre del maíz estadounidense desde los puertos del Golfo de México gira en u$s 130.

Lo realmente bueno del maíz es que los destinos son diversos y no están concentrados como es el caso de la soja y el trigo. El Note de Africa se lleva el 16% del total y el resto de Africa el 7%.

En cuanto a Asia, Medio Oriente compra el 7% del total y Sudeste Asiático el 23% y el resto de Asia apenas el 1%. América se lleva el 25% del total y Europa tan sólo el 4% del total y el 17% faltante va a dar a otros destinos, muy diversos.

En cuanto a la cosecha por venir, se nota que los productores quieren asegurar los precios actuales. Y así se aprecia la tendencia a comprometer parte de su producción futura.

Está claro que los precios son buenos. De hecho, el precio actual que gira en $295 es muy superior al promedio del año pasado, que estaba -en moneda constante- en un nivel de $228 (información de Márgenes Agropecuarios). Desde nuestra oficina, calculamos que el valor actual es un 30% superior al del año pasado, siempre hablando en términos de moneda constante.

No dudamos que la incertidumbre sobre cuál será la superficie a sembrar y la motorización de la demanda por el etanol están empujando los precios locales.

Se calcula que la superficie implantada de maíz ya llega a alrededor de 550.000 has, cuando en el período 2005/06, a esta misma época del año, era de 1,30 millones de has. Anoten, señores: se habría sembrado tan sólo el 42% de lo hecho el año anterior. Y... ¡estamos promediando octubre!

Es menos de la mitad. Todo un dato a tener en cuenta. Habrá que ver cómo sigue la cosa...

En cuanto al panorama internacional, la producción viene en suba. EE.UU muestra un cuadro de alta producción. Las expectativas de una cosecha récord se acentuaron por la publicación de la consultora Informa Economics la que ha estimado la producción en este país en 283,2 millones de toneladas en el 2006. La proyección es superior al pronóstico del Departamento de Agricultura de Estados Unidos de septiembre, de 282,3 millones de toneladas.

Es que las condiciones climáticas están siendo favorables para el avance de la recolección.

Sin embargo ello no debiera asustar pues la demanda está muy activa. Y las exportaciones de ese país se hallan en un recorrido ascendente. La demanda del maíz continúa impulsada por la industria del etanol.

De hecho, es notable el período de recuperación de valores al que estamos asistiendo en plena cosecha en el primer productor mundial, EE.UU. Ello muestra que las expectativas de menores stocks incidirían cada vez más en los precios.

Resulta útil observar los datos que siguen:

 

 

MAIZ

 

 

Oferta y demanda mundial

(en millones de tonel.)

 

 

 

 

 

 

2003-04

2004-05

2005-06

2006-07

Stock final

103,2

130,5

126,2

92,3

Stock/consumo

16,0%

19,1%

18,1

12,7

Fuente: elaboración propia en base a USDA

Acá se puede ver el bajo nivel de stock que habría para el año pasado.

Como podemos apreciar, el cuadro que se viene es bueno. Claro que desde el punto de vista de los valores internacionales, pues no sabemos qué puede hacer el gobierno.

Así las cosas, es hora de ejercer presión sobre la autoridad, sobre todo por el lado de la necesidad de no castigar una producción tan necesaria para la rotación de los cultivos, algo que hace a la sustentabilidad. No es cuestión de hipotecar el futuro, que ya no es tan lejano.

Porque de ahora en más uno sabe que una mejora en el precio FOB no necesariamente va a implicar otro tanto en el precio local, pues estamos en un sistema económico de precios administrados o algo parecido.