No olvidemos que, desde aproximadamente junio pasado, los futuros de trigo blando colorado de invierno, en el mercado Chicago, han mantenido una tendencia muy clara a la suba.

Es que las compras especulativas y comerciales no dejan de estar muy activas por las permanentes rebajas en las estimaciones de oferta mundial del cereal.

El problema de la oferta, tal como lo venimos reiterando desde hace un buen tiempo, está dado por la falta de agua que afecta a la producción triguera en general. De hecho, el Consejo Internacional de Granos (International Grain Council) estima que la producción mundial durante esta campaña tendría una rebaja de 5 millones de toneladas aproximadamente.

Por ejemplo, veamos el caso de Australia que es grave. Los cálculos para este país hablan de una cosecha de tan sólo 13,5 millones de toneladas (entre 12 y 15 millones) contra las 18 / 20 millones previstos inicialmente.

Brasil, un importante productor (e importador) también la viene sufriendo. Una combinación entre sequía y clima frío en el estado de Paraná ha afectado seriamente la producción. Tanto es así que las estimaciones para esta región muestran una rebaja superior al 40% es decir de aproximadamente 1,2 millones de toneladas.

La cuestión no termina acá. También la UE tiene sus problemas. Se estima una producción 5,5% menor a la de la campaña pasada.

Así las cosas, lógicamente, el trigo en nuestro país está más cerca de escalar que de subir una pendiente.

Para fin de mes pasado, el volumen comprometido con el exterior se hallaba muy próximo a las 7 millones de toneladas. Una cifra enorme para una cosecha magra.

La gran pregunta del momento es ¿cuánto trigo vamos a cosechar? Pues no hay duda que hubo graves deficiencias de humedad en su desarrollo. ¿Hasta dónde ahora puede mejorar?

Aún si nos atenemos a un cálculo bien optimista la oferta ajustada. Si hablamos de un volumen para este 2006/07 de 14 millones de toneladas que es un cálculo bastante alto, vemos que se presentarán problemas en el suministro. Pensemos que entre el uso industrial de la molinería y de alimentos balanceados, y el uso como semilla, el consumo doméstico se queda con casi 6 millones de toneladas.

Si a los 14 le restamos estos 6 millones, nos quedan tan sólo unos 8 millones. Es poca cosa.

Recordemos que casi 7 millones ya están declarados como exportaciones. Así sólo quedaría 1 millón de toneladas, o quizás algo más, para hacer algunas ventas adicionales y para guardar como remanente.

Es increíble, pero ya podemos decir que quedaría apenas 1 millón de toneladas, en números muy redondos. Y este volumen se daría en caso de que las condiciones climáticas sean buenas. Porque puede ser menor. Pensemos que si la cosecha resulta ser de unos 13 millones, no va a quedar nada.

La verdad es que la Argentina está sentada en una silla de tres patas. Y para peor sobre la arena. ¿Qué les parece?

Por ello, el mercado FOB muestra la presión demandante, que cada vez se hace más punzante. Ahora bien, en la medida en que los precios continúen en suba, las autoridades se van a ir poniendo nerviosas y entonces...Entonces...¿qué?

Entonces van a aparecer nuevas ingeniosas medidas para sujetar los precios en el mercado interno. El tema político va a ser central, de ahora en más. Así las cosas, hay algo bastante seguro: vienen días de incertidumbre.