Una renovada generación de inversiones chilenas está en pleno desembarco en Argentina con un perfil diferente de lo que se había visto hasta ahora.
La buena noticia es que estas inversiones se ubican en un mayor número de sectores que la ola de los noventa y que entre las empresas que dan el salto destacan ahora también las medianas.
Y las malas, son que aún no alcanzan los niveles de inversión chilena vista en años anteriores en el país vecino.
La proyección de US$ 200 millones este 2006 resulta baja, en especial si se considera que entre 1990 y 2005 las inversiones chilenas en el país de Maradona y Evita sumaron US$ 14.740 millones, lo que da un promedio de US$ 982,6 millones anuales.
"En cifras, la inversión que está viniendo va aumentando (respecto de la crisis), con sus vaivenes, pero si se mira el porcentaje de toda la inversión chilena que va afuera, en Argentina disminuye", sintetiza Federico Gajardo, encargado de ProChile en Argentina.
Sin embargo, desde otra óptica, la cifra no es pequeña. Según la Cámara de Comercio de Santiago, la inversión total en el exterior -en 2005- fue de US$ 1.502,8 millones, con lo cual Argentina continúa en su rol de principal receptor de inversiones (27,1% ).
"Argentina sigue siendo el principal destino de la exportación de capitales, pero Brasil crece rápidamente" dice una fuente cercana a la embajada de Chile en Buenos Aires.
¿Cuál es la razón del descenso? Para algunos es simplemente un efecto de la maduración del empresariado chileno, que ya hizo su aprendizaje precisamente en Argentina en los años 90, y ahora se atreve con mercados que son más lejanos.
Para otros, se trata simplemente de oportunidades; "la minería y el retail, por ejemplo, son dos áreas en las que cabe suponer que la presencia chilena tenderá a ser más constante y en las que cabe esperar que se mantengan flujos de inversión", prevé Gajardo.
Desde grandes empresas que se atreven en lo inmobiliario hasta compañías "tradicionales", como Calzados Guante, están con proyectos importantes en Argentina.
Una de las tendencias novedosas es que empresas medianas que están ya instaladas en nuestro país "cruzan la cordillera" para también tener presencia en Argentina, bajo el argumento de que hay sinergias importantes que se pueden aprovechar.