Todos hemos leído en los diarios, u oído por la radio, que la producción industrial sigue creciendo. La noticia fue bien difundida. Lo que no se difundió tanto fue qué aporte hizo el agro.

¿Qué papel ha tenido el campo en todo ello? Hay que decirlo claramente: la producción de alimentos y bebidas, se levanta como uno de los principales sectores que han contribuido a ello. Y esto se ve bien en los números.

La producción de alimentos, correspondiente a julio, creció un 6,3% contra julio del año anterior. Acumula, así, para los primeros siete meses de este año un aumento del 5,9% contra igual período del 2005.

Dentro del sector alimenticio, se ven algunas áreas que andan a todo galope. Con una dinámica envidiable. Las ramas de mayor dinamismo son las carnes blancas, los lácteos y los aceites y subproductos, ya que el azúcar varia según el mes en que empezó la zafra en los respectivos años.

Con la única excepción de las carnes rojas, el resto de los productos del sector muestran un crecimiento muy considerable en la comparación interanual. En tanto que en el acumulado anual, además de las carnes, hay tan sólo dos ramos que han experimentado disminuciones: la harina de trigo y la yerba mate elaborada.

En las carnes rojas la caída viene de la mano de la prohibición de exportar. Y las carnes blancas siguen impulsadas por el incremento del consumo interno y de las exportaciones.

Pero no demos más vueltas...el tema propuesto es la soja. ¿Qué pasa con ella?

En aceites y subproductos el crecimiento de la producción industrial, que es notable, proviene del aumento de la oferta de materia prima este año: es que hay un nuevo record en la cosecha de soja estimada en 40,50 millones de toneladas.

Pese al ambiente adverso, que se suele observar en el país para las inversiones, este segmento de la producción industrial ha registrado inversiones dirigidas a nuevas ampliaciones en la plantas de aceites y subproductos.

En fin, como se advierte, la cuestión de la producción industrial y primaria , pese a todos los contratiempos, sigue adelante.
Ahora bien...¿cómo están los mercados?

Por el lado del USDA, las noticias han contribuido a la depresión de precios. De esto no cabe mayor duda. Sin embargo, no hay que quedarse con esto solamente. Además de los informes del USDA, conviene reparar en lo que analiza la gente de Oil World, especialistas de primer nivel en la cuestión sojera.

Es cierto que a nivel global se advierte una situación holgada en lo referente a oferta de soja. Pero...de acuerdo a Oil World, si se mira el conjunto de oleaginosas, el panorama no resultaría tan bajista como se evaluaba hace poco menos de un mes.

¿Qué ha pasado en estos últimos días? ¿Qué cosas han cambiado en el mundo?

Han ocurrido reducciones en las estimaciones de producción en varios países productores de oleaginosas. Así lo muestra Oil World.

Concretamente, la estimación de la cosecha de soja 2006/07 de EE.UU. y la potencial pérdida de superficie y producción de soja en Brasil han modificado los cálculos. El problema en Brasil está ligado a su moneda. Es que el real alcanzó la apreciación máxima de los últimos tres meses; así, a los productores agrícolas de este país, les resulta menos atractivo hacer soja, pues por cada dólar que exportan reciben cada vez menos reales. De allí que se estime que sembrarían entre 1 y 2 millones de hectáreas menos con soja 06/07.

Además, la gente de Oil World también ha disminuido los cálculos en la producción mundial de algodón, maní, girasol y colza.

Y si bien la reducción un mes a otro no es particularmente significativa, la realidad es que golpea fuerte pues, en el actual contexto de fuerte demanda por aceites vegetales, se necesita una expectativa de oferta firme para que los precios aflojen.

En este mundo tan informado, muchas veces lo que menos se tiene es información conveniente. Por eso, hoy, hay que prestar atención a diferentes fuentes y usar la lógica personal.

Desde acá, nos parece que la cosa no está tan mal.