Transitamos un tiempo de fluctuaciones.

En tanto el precio del maíz norteamericano se encuentra en medio de las pequeñas oscilaciones propias del clima en el Norte (weather market), acá en la Argentina, en los mercados locales, los movimientos están resultando mucho más acentuados.

Se nota que las bajas y las subas en los mercados locales acompañan a las de Chicago, pero son más acentuadas. Ello debe ser así por la escasez de mercadería que se aprecia en nuestro país. Además la demanda para exportar sigue muy firme. Y puja fuerte cuando necesita cumplir con el exterior.

Lo interesante del cuadro argentino es que los productores se resisten a desprenderse así nomás de su mercadería. Así que uno podría decir que los días venideros serían de precios en suba.

Los precios FOB, con embarque más cercano desde los puertos Río Arriba rondan un nivel que va de 115 a 117 dólares por tonelada. Se nota, claramente, que pese a los vaivenes los valores son buenos.

Y no es de extrañar que sea así ya que la relación oferta / demanda internacional es muy reducida en términos históricos. Y a ello se agrega que la situación de oferta en nuestro país es todavía más comprometida, por eso los precios se comportan más sensiblemente frente a cualquier noticia.

Por ello, además de mostrar variaciones más pronunciadas, los precios del maíz argentino denotan un menor margen de diferencia entre éstos y los del Golfo de México. El maíz argentino , desde hace unos cinco o seis meses, una diferencia cada vez menor con respecto al norteamericano. Es más: hubo varios días donde los precios del grano argentino estuvieron por encima de los del FOB Golfo. Esto da para pensar ¿no?

El cuadro que sigue, con datos de la BCR, lo expresa con toda claridad:


La razón de todo esto está en la producción local, calculada en tan sólo 14,5 millones de toneladas. Se trata de un 29% por debajo de la cosecha anterior.

Por ello las exportaciones de maíz 2005/06 serían de tan sólo 8,5 millones de toneladas cuando el año pasado fueron de 14 millones a esta misma altura del año.

En esta campaña, se vendieron al exterior 6,60 millones de toneladas, aproximadamente. Sólo queda ubicar 1,60 millones. Prácticamente nada. Lo que resta, entonces, es pan caliente para la exportación.

A las pruebas nos remitimos: la presión de la exportación por mercadería ha inducido a un incremento del 15% del precio entre un período y otro.

Y como el panorama internacional también es de escasa oferta, el sector exportador argentino está ya trabajando sobre la nueva cosecha.

Como lo hemos dicho en otras oportunidades, se presenta ante nosotros un cuadro de precios internacionales en suba. Y obviamente también para los locales. Al menos si no interfiere el Estado.