La actividad agrícola en la provincia no queda restringida sólo a oleaginosas
y cereales. En los últimos años, el cultivo de papa ganó un espacio relevante en
el campo cordobés, con jugosos resultados económicos, transformándolo en el
principal productor del país.
Actualmente, la superficie sembrada ronda las 21.000 hectáreas en toda la
provincia, cifra que se mantiene desde 2002-2003, cuando se produjo un cambio en
el mapa y Córdoba pasó a liderar la producción nacional, según explicó el
ingeniero Martín Fassetta.
Los productores han invertido en tecnología, incorporado nuevas variedades y
trabajado para mejorar la calidad a fin de poder colocar el producto en el
exterior, lo cual no es fácil, pero se está avanzando a paso seguro para
conseguirlo. Prueba de ello es que cuatro cordobeses sembraron la variedad papa
colorada y apuestan a exportarla a Chile. Al respecto, Fassetta comentó que
aguardan la habilitación de una planta de lavado para poder comenzar el proceso
y enviarla al vecino país, luego de que una delegación de especialistas chilenos
y técnicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agropecuaria (SENASA)
visiten las instalaciones.
«En principio, se sembraron sólo 80 hectáreas de papa colorada, el rendimiento
es de 20 toneladas y se reduce a 15 toneladas por hectáreas luego del proceso de
selección y lavado, es decir, que la producción que se puede exportar será
superior a las 1.000 toneladas”, explicó.
De concretarse este desembarco, marcará un hecho importante para el sector
provincial ya que, hasta el momento, nunca se exportaron papas sembradas en
tierras cordobesas y a un mercado tan exigente como es Chile. Brasil también
figura en la lista de destinos, pero aún no hay negociaciones. No obstante,
confían que poner un pie en el país trasandino sea el puntapié inicial para
futuras exportaciones a nuevos destinos.
“En el exterior buscan más calidad y buenos rindes, Córdoba tiene que mejorar
estos aspectos”, sostuvo Gustavo Ochoa, productor y proveedor de insumos del
sector.
Radiografía
Al analizar la ubicación de la producción en Córdoba, existen zonas
diferenciadas como el cinturón verde y Villa Dolores y a su vez, la primera
tiene una subdivisión: norte y sur. Esta última es la más antigua, con lotes
desgastados por el monocultivo, con poca rotación y descanso de suelos, lo que
significa un empobrecimiento y pérdida de fertilidad.
“Frente a esto utilizan fertilización, pero no solucionan la falta de
estructura, lo que ocasiona pérdida de calidad, resultando la producción de papa
buena en tamaño, pero pobre en cutis, defecto que por el aspecto del tubérculo
impide en la mayoría de las veces el cepillado y lavado”, según se desprende de
un informe de Argenpapa.
En cambio, en la zona norte se realiza el 70 por ciento de los cultivos en
secado y 30 por ciento bajo riego, con iguales prácticas culturales cuando es
bajo riego y sólo con la provisión de agua de lluvia estival en los lotes de
secano.
“En Córdoba Capital, si bien la superficie se mantuvo similar a la campaña
anterior y con rindes en la misma tónica, actualmente hay cierta incertidumbre
por algunos inconvenientes de calidad, producto de las condiciones de sequía,
calores anormales y la aparición de enfermedades por hongos y bacterias. En
Villa Dolores, la producción en general ha sido superior a la del año pasado,
con necesidades de vender para cubrir los gastos operativos, que a precios
actuales obliga a vender más papa para cubrirlos”, comentó a este medio Sergio
Costantino, de Argenpapa.
Fassetta, por su parte, hizo hincapie en los rindes y la diferencia con otras
regiones. En Córdoba el rendimiento se ubica entre 400 y 500 bolsas por hectárea
y cada bolsa tiene 37 kilos. En cambio, en el sudeste bonaerense, los guarismos
son más interesantes: entre 1.000 y 1.200 bolsas por hectárea.
Respecto a los costos, Costantino señaló que un aspecto preocupante es el
aumento importante que se está produciendo en la oferta de papa en el país, en
un producto que tiene lo que se denomina demanda inelástica, es decir que no se
producen cambios importantes en el consumo a pesar de las disminuciones
importantes que sufre este producto en el precio, tal como se observa en la
actualidad que la papa de Córdoba bajó de 11 a entre siete y nueve pesos la
bolsa en el campo.
Al respecto, hay que tener en cuenta que el consumo estimado de papa en la
Argentina se ubica entre 50 y 55 kilos por habitante año. “Este consumo, sumado
a las necesidades de la industria y lo poco que se exporta significan
aproximadamente unos dos millones de toneladas para una producción promedio en
el país de 2,5 millones”, explicó Costantino, de Argenpapa.
Estrategias para optimizar
Ante el escenario de incrementos de costos, oferta excesiva y poca apertura
de las exportaciones, hay que definir las estrategias para optimizar la
producción, con la articulación de la cadena en el mediano y largo plazo, con la
participación de las asociaciones de productores y del Estado.
En el cinturón verde de Córdoba, los costos por hectárea son inferiores a los de
las otras zonas, lo que significa una inmovilización menor de dinero hasta la
cosecha en comparación a productores de otras zonas, pero cuando se realiza el
cálculo por unidad de producto puesto sobre camión comienzan a aparecer los
costos fijos y ocultos y por bajos rindes, problemas de calidad, pudriciones
entre otros aspectos y surge que igualan los valores de los productores de otras
zonas (ver cuadro).
En Villa Dolores, en tanto, el productor inmoviliza más dinero ya que debe pagar
arrendamiento, riegos por pivote, tratamientos de semillas y mayores costos de
comercialización y fletes. “Un costo promedio de papa tardía en campo arrendado,
regado con pivote central, aplicando tecnología de punta, con un rendimiento de
700 bolsas por hectáreas (15 o 20 por ciento superior al promedio de la zona)
tiene un costo en el campo de 10 pesos por bolsa, que se incrementa a 15 o 16
pesos si desea comercializar en el Mercado Central de Buenos, que confrontándolo
con las cotizaciones promedio de la semana- entre 13 y 14 pesos la bolsa-
conlleva una pérdida de 2000 a 2500 pesos por hectárea”, analizó Costantino,
quien indicó que «el panorama nada alentador» en parte por las cuestiones
señaladas anteriormente y también por cuestiones climáticas.
Por su parte, Fassetta señaló como un desafío de los productores cordobeses
lograr estabilizar los precios a fin de evitar un quiebre abrupto en términos
económicos entre una campaña y otra.
Otro de los inconvenientes que enfrentan es la falta de financiamiento. En ese
sentido, Agustín Pizzichini, presidente de la delegación Córdoba de Federación
Agraria Argentina (FAA), explicó que los productores no tienen acceso al crédito
y que aún tienen influencia las malas experiencias de años anteriores que
generaron gran endeudamiento para el sector. La siembra y cosecha se financia,
en algunos casos, a través de facilidades de pago de agroquímicos y otros
insumos.
Pizzichini también señaló que le pidieron al gobierno ayudar a las economías
regionales y flexibilizar la presión impositiva para avanzar en el blanqueo de
los recolectores.
Protección del cultivo
La correcta utilización de los agroquímicos es un factor clave de la
producción. A mediados de semana, la División CropScience de Bayer presentó
Prestige, un producto de doble acción en una sola aplicación. El
insecticida-fungicida, a base de imidacloprid y pencycuron, actúa en forma
sinérgica, potenciando la efectividad y permitiendo mayor producción. Estos
activos aplicados al surco en la plantación neutralizan a los insectos de suelo
que dañan el cultivo. También actúan en forma preventiva y curativa sobre
rhizoctonia y gracias a la acción sistémica del imidacloprid, protege al cultivo
del ataque de pulgones durante 90 días desde la plantación.
Si se tiene en cuenta que Córdoba representa casi el 50 por ciento de la
producción de papa del país, seguido de Buenos Aires, Mendoza y Tucumán, las
diversas enfermedades que atacan el cutlivo representan una reducción promedio
del rinde de entre 7 a 22 por ciento.
“La necesidad de proteger al cultivo de papa desde la plantación e implantación
es fundamental para lograr mejor rendimiento y calidad. Desde estadios tempranos
el cultivo corre riesgo de ser afectado por insectos, enfermedades y malezas,
que si no son neutralizados en forma efectiva, la calidad y la producción
disminuye notablemente”, aseguró Gustavo Silva, jefe de cultivos de Bayer
CropScience.
El espectro de control del producto es para sarna negra de la papa, gorgojo del
tomate, gusano blanco, gusano alambre, pulgón verde de la papa, del duraznero y
pulgón rojo.