Pasamos unos días bien moviditos. Hubo fuertes subas, que luego se pincharon. Las subas se dan, en primer medida, por el temor al clima cálido y seco que afectaría en el Medio Oeste de EE.UU.

Al estar en los momentos más vulnerables de la soja norteamericana, lógicamente, los precios se sostienen; y pueden subir o bajar según sea el ingreso de fondos especulativos. Pero suban o bajen, cualquiera sea el movimiento, en el mercado local los precios oscilan en un rango que va de $510 a $525. Desde hace ya unos cuantos días. Al menos hasta ahora.

De allí que se observe una amplia dispersión de precios. Tal como sostiene la BCR: "La volatilidad histórica de los futuros de soja de semana, como promedio móvil de los últimos 20 días, fue mayor al 20% anual, superando el 11% de volatilidad histórica que se registró un mes atrás para igual media móvil".

Las condiciones ambientales en EE.UU. han continuado su desmejora. Según el USDA, el 64% del área sembrada se hallaba en condiciones buenas a excelentes, por debajo del 67% de la semana anterior.

Obviamente hay una fuerza hacia la baja, que viene de los elevados stocks sojeros en el mundo. Porque son realmente altos.

Para el período 05/06 se calcula un stock total del orden de 55,9 millones de toneladas, cuando en el período anterior fue de 47,9 millones; y en tanto que, para el período próximo, la proyección muestra un nivel de 57,5 millones de toneladas. Es una escalera mecánica en suba.

Sin duda: los stocks no ayudan para nada a los precios.

Pero como siempre sucede en los mercados de commodities, no hay una fija. Porque esta fuerza negativa está sometida a la presión de las expectativas de demanda. Es que digamos lo claramente: existe la fuerte sospecha de que habría una sustancial suba en la demanda mundial por oleaginosas. De hecho está prevista en 396 millones de toneladas.

Esta cifra superaría la producción, estimada en 392 millones, y de ser así el stock fina sería menor.

La demanda mundial de aceites vegetales se advierte en suba, y muy por encima de la de harinas proteicas, debido al acelerado incremento de la producción de biodiésel. El tema del combustible es una hierro en rojo.

De allí la suba de precios en los aceites vegetales en lo que va del año, cercana a un 20%, y las subas en las harinas habría sido del 11% para igual período. El biediésel puede ser una sorpresa más grande de la que muchos imaginan.

De todos los productos de la soja el acumulado comprometido con el exterior, en equivalente grano, es de 19,56 millones de toneladas correspondientes a este ciclo 2005/06.

Según la Secretaría de Agricultura, en la última declaración del mes de junio, las compras de los exportadores sumaban un volumen de 6.045.000 de toneladas, mientras que las de los industriales alcanzaban a 17.536.900 de toneladas, al 7 de junio, con tres semanas de retraso respecto de lo informado por la exportación.

Con tal diferencia de tiempo, entre ambos sectores ya se llevan 23,6 millones de toneladas. De este volumen, 17,84 millones de toneladas tenían precio en firme. Lo restante correspondía a negocios con precios pendientes de fijación.

Con respecto a la próxima temporada, la ubicación en el exterior de la mercadería viene muy ágilmente. La colocación ya está por encima de la actual para la misma época. Y con una característica auspiciosa: hay una mayor ubicación de todos los productos derivados del la industrialización de la soja.

Con una industria caminando a todo vapor y con la aparición cada vez más firme de la demanda por grano para biodiésel, la cosa pinta más o menos bien.

No habría motivos para temer una baja considerable en los precios.