Si bien puede considerarse que algunas cuestiones coyunturales pueden influenciar positivamente la intención de siembra de trigo, la mala condición de humedad que presenta el sudoeste de la región pampeana, se esta consolidando como un fuerte limitante de la potencial recuperación de la superficie sembrada. El total nacional es muy sensible a lo que suceda en esta región triguera, muy expuesta a la sequía cuando no llueve en el comienzo del otoño.

Entre las delegaciones Bahía Blanca y Pigué se suman casi un millón de hectáreas, muchas de las cuales actualmente se encuentran con un alto grado de deficiencias hídricas. Es posible que algunos lotes bien barbechados puedan contar con una mejor disponibilidad de humedad en superficie, sin embargo la condición media de estas delegaciones es cercana a la sequía y muy alejada de las condiciones adecuadas para el inicio de las siembras. El margen de tiempo para la implantación de los híbridos de ciclo más apropiado para la zona se va estrechando.

Desde el punto de vista de la oferta pluvial se reconoce que la oscilación este oeste de la isoyeta anual de 600 mm encuentra en este sector de la región pampeana la zona más vulnerable, más aún cuando el semestre cálido ha tenido un comportamiento tan irregular. Las notables precipitaciones que se observaron en Pigué durante febrero, parecían revertir el largo período de sequía, sin embargo desde marzo las escasas precipitaciones consumieron rápidamente las reservas acumuladas en aquel auspicioso pero breve período.

Un indicador primario para detectar el grado déficit hídrico del sudoeste de la región pampeana, es el mapa de lluvias necesarias. Partiendo del estado de reservas actuales, puede calcularse cual sería la precipitación necesaria como para restituir adecuadamente la humedad al primer metro de suelo durante los próximos 15 días. Debemos destacar entonces, que la demanda de agua que se representa en el mapa no es imperiosamente la que se requiere para el inicio de las siembras, las cuales pueden comenzar si se alcanza una buena disponibilidad de humead en los primeros 30 cm de suelo.

Lo primero que podemos destacar al observar el mapa es la vasta zona que no requiere de precipitaciones para conservar un adecuado nivel de humead. Es más, aún con lluvias modestas, hay sectores trigueros de ER, que nuevamente evidenciarían problemas de piso, poniendo trabas al avance de las siembras.

A medida que nos movemos hacia el oeste y sur de la zona que no demanda precipitaciones, estas igualmente serían beneficiosas puesto que las reservas de este sector no son tan abundantes. Es decir, puede considerarse que dentro de la extensa área que no demanda lluvias el núcleo triguero del norte es el que mejor estado de reservas presenta.

Al otro lado de la raya azul, se observa una rápida transición hacia demandas pluviales más importantes, las cuales desde el punto de vista estadístico tienen menos probabilidades de ser satisfechas. Precipitaciones de entre 40 y 80 mm en quince días parecen montos demasiado difíciles de lograr. Bajo estas circunstancias, es más probable que retornen las reservas excesivas en sectores dentro de la zona amarilla (ER, noreste de BA y centro sur de SF) a que se opere una recuperación destacada sobre el sudoeste de la región.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com