El momento se asemeja a esas horas anteriores al inicio de un combate. Tal como lo vemos en las películas.

¿Es consecuencia de haber subido estrepitosamente el FOB índice para las exportaciones? Recordemos que está fijado en nada menos que 183 dólares. No es poco el número...¿no? Cada uno de nosotros sacará su propia conclusión.

Un dato es bien concreto: las ventas externas de trigo, por el compromiso de los exportadores con el Ministerio de Economía, están prácticamente paralizadas.

Así las cosas, las ventas al exterior ascienden hasta ahora poco más de 7 millones de toneladas, manteniéndose el nivel de compromisos con Brasil en alrededor de 4 millones.

Claro que como están las cosas, nadie quiere vender. Es lógico: los productores se sientan sobre el grano.

Si al precio FOB Bahía Blanca, que es de 162-165 dólares, le quitamos los gastos de fobbing, queda un FAS teórico de $370-375 la tonelada. Claro que esto es teoría. Porque la cosa es diferente. Los precios ofrecidos por la exportación rondan en apenas $315-320. La industria de la molinería, en cambio paga cerca de $345-350, con contenido mínimo de gluten de 30.

Tres frentes de tormenta acechan; como lobos sobre la producción argentina. Y, en plena siembra, esto es grave. Algo inaudito.

Tanto el elevado valor índice FOB -hecho real y concreto, ya puesto en marcha- como el fantasma de un eventual cierre del registro de exportaciones y la virtual paralización de las Declaraciones Juradas mantienen en vilo al sector.

Y ello no es todo. La alarma ha cundido en nuestro principal socio y comprador de trigo. Por ello, no debemos extrañarnos si en algún momento -y no dentro de mucho tiempo- Brasil decide eliminar el Arancel Externo Común del Mercosur.

La verdad es que si hace ello, bastante razón tiene para llevarlo cabo.

En estos últimos días, los medios periodísticos se han volcado al tema. Un importante medio escribió que el gobierno brasileño planea eliminar, en agosto próximo, el Arancel Externo Común (AEC) del 10% que incide sobre las importaciones de trigo extra-Mercosur, para intentar corregir la restricción de la oferta del cereal por parte de Argentina.

Está claro: el temor está flotando en el ambiente. En el ambiente de Brasil.

En fin...ataques, amenazas y no sabemos cuántas cosas más que se dicen en los recintos de negociación, acá en la Argentina, son los elementos actuales que afectan el sector triguero. ¿Cómo producir así? Sobre todo si a este cuadro se agregan los problemas climáticos, por falta de humedad, particularmente del sudoeste de la zona de producción, que han dificultando enormemente las labores de implantación.

Las áreas más comprometidas se concentran en el sudoeste bonaerense y el sur de La Pampa, donde hay un visible retraso de siembras respecto al año anterior. La incertidumbre alcanza a poco más un millón de hectáreas.

El nivel de reservas de agua es bajo, y los productores deben reemplazar las variedades de ciclo intermedio para compensar los atrasos. A partir de julio, deberían sembrar semillas de ciclos cortos, con su consecuente costo adicional y potencial menor rinde.

Las estimaciones sobre producción que se hacen en el ámbito privado apenas superan la cifra de 14 millones de toneladas. Y la verdad es que, desde esta columna, tenemos serias dudas de que tal cifra se logre.

Así que si seguimos por este camino, y de no modificarse el rumbo, no deberíamos de sorprendernos si la Argentina deja de exportar en unos dos años más.

Es que los costos son más elevados que los del año pasado. El gasoil falta en algunas partes, y los valores de la urea y del fosfato diamónico en términos de trigo son sustancialmente más altos este año.

Es una verdadera pena que la política económica se ensañe con el trigo en pos de mantener la inflación reprimida. Porque el panorama mundial de demanda es muy alentador. Según el Consejo Internacional de Granos, la temporada el trigo 2006/07 se presentaría muy firme en los precios del mercado internacional, porque las cosechas de EEUU., China, Rusia y Ucrania disminuirían en relación a las proyectadas.

Como es fácil darse cuenta, la Argentina está quemando un gran activo. Desaprovechamos la oportunidad internacional y al socio que tenemos lo atropellamos; y si éste cae nos arrastra a nosotros...