De hecho, los precios desde hace un mes a esta parte se mantuvieron en alza. Nosotros, desde esta columna, conservamos una posición más optimista que la mayoría de los analistas.
Y… ¿por qué no se fueron dando tales pronósticos, muchos de ellos bastante fatalistas?
U na cosa fue clara: las predicciones se basaron en la relación stocks / uso de soja que, ciertamente, es bien elevada, tanto en EE.UU. como a escala mundial.
Lo que pasó es que buena parte de los operadores, ya para enero-febrero, habían tomado en cuenta tal nivel de stocks y por ende el volumen elevado pasó a ser un elemento de la formación del precio.
Además de que el alto nivel de stocks se había considerado en el precio,
ahora ha aparecido un nuevo elemento: el precio del petróleo. El problema de
los combustibles fósiles está haciendo de trampolín en los valores de los
aceites.
Pero cuidado con algo: es probable que el actual nivel de precios de la soja tenga incorporado ya esta cuestión del petróleo, que en parte puede ser sustituido por la producción granaria.
Para ser más claro, veamos lo que dice Oil World: entre el año 2006 y el 2007 casi 9 millones de toneladas de procesamiento a la producción de combustibles vegetales entrarán al circuito de los combustibles. ¿Qué tal? Los biocombustibles están pasando a ser protagonistas…
Es cierto, en buena parte la demanda de aceites está sostenida por el crecimiento mundial. El mundo crecería 4,9% según los datos del FMI. Pero además, el temor al petróleo influye decisivamente en el precio de la soja.
Por otra parte, no debemos olvidar que el mercado de la soja es un buen refugio para los capitales; por ende la demanda se conserva activa. Hoy por hoy se ven elevadas compras especulativas provenientes de los fondos de índices.
El incesante incremento en el precio del aceite de soja empuja a su vez a los valores de la soja y de todo el complejo oleaginoso.
Sin embargo, no es cuestión de entrar en un clima de euforia. Cuidado con dormirse en los laureles…
Subsisten los factores bajistas como son las altas reservas, un nivel de exportación inferior a lo esperado en EE.UU. porque China se ha abierto. Y otra cosa más, muy importante sin duda: las intenciones de mayor siembra.
Un elemento de preocupación asoma ahora. En los últimos días, las importaciones asiáticas de soja bajaron. Lo hicieron por la reducción de la demanda china.
Aparentemente, luego de un período de abastecimiento de mercadería de
Sudamérica, la plaza china se encontraría suficientemente provista. Así es de
esperar una baja en sus importaciones. Pero la realidad es que el tema se parece
más a un misterio que a otra cosa.
Pero en medio de este lío, se sabe que hay problemas en la India, importante
exportador de harina de soja, a consecuencia de falta de humedad para la
próxima siembra, a realizarse en julio.
Y otra cosa más: la producción de soja de Brasil 2005/06. Todo indica que
llegaría a tan sólo unas 56 millones de toneladas, desde los 57,4 millones de
toneladas estimados en abril. Si no atenemos a la información oficial la cosa
sería más baja aún. La cosecha estaría en 55,2 millones de toneladas, según
lo que informó el Ministerio de Agricultura.Habría menores rendimientos,
principalmente en los estados de Minas Gerais, Mato Grosso y Goias.
Así las cosas. Bien puede subir más como bajar. Estamos frente a una
disyuntiva. Pero sobre un interesante nivel de precios.