Por más que haya algún día con traspiés, no hay que mirar muy lejos para darse cuenta de que vienen cambios. Y de los buenos.
Veamos lo que pasa en nuestro país. ¿Cuál sería el derrotero lógico de los precios en este momento? Como cualquier otro año, el volumen que proviene de la cosecha debería presionar hacia abajo a las cotizaciones.
Sin embargo, y tal como lo predijimos anteriormente, la realidad es que hoy por hoy los precios se están comportando distinto. La menor oferta y una demanda sostenida mantienen los precios en suba y con expectativas favorables. Es que se observa un excelente ritmo de compras por parte de los exportadores. Y además, estamos con una producción a todas luces baja. Y la culpa no sólo es del clima, sino que se debe a una reducción en la superficie como respuesta a la escasa rentabilidad que mostraba este negocio al iniciarse la campaña. Hoy, la Argentina debe pagar la impericia de una política económica que no quiso contemplar este problema. Es una lástima que esta actividad haya quedado relegada sobre todo por la importancia que tiene en la producción agrícola sustentable.
Pero las cosas son así. Y el mercado se toma su revancha. Mucha demanda y poca oferta: ésta es la realidad. Puede haber toma de ganancias alguno que otro día, pero la tendencia parece firme.
La SAGPyA en su estimación mensual de cosecha habla de una producción nacional de maíz 2005/06 de tan sólo 14 millones de toneladas, más o menos.
A ello debe agregarse otro fenómeno típico de este año. Se trata de la preferencia del productor por cosechar la soja por encima del maíz.
La cosecha actualmente alcanza, más o menos, al 40% del área implantada. Se trata de una proporción más baja que la del año pasado. Para esta época ya estaba en más del 60%.
Por ello, la volatilidad del exterior no repercute acá. Por el contrario, en el mercado local, la tendencia es claramente a la suba. Y bien sostenida.
De esta forma, la actividad local se mueve con valores que van de $260 a $264. Podrá haber alguna jornada con algo menos, y otra con algo más. Pero la cosa está por ahí.
Este año se aprecia una fuerte demanda procedente del exterior desde el inicio de este año. El sector exportador está alerta, frente a un cuadro más parecido al cuello de la botella que al resta del frasco.
Está claro que los importadores pretenden asegurar mercadería, pues se sabe que el saldo exportable va a bajar en unos 6,5 millones de toneladas. Y, en consecuencia están dispuestos a pagar más.
El valor mínimo oficial ha mejorado y ahora se halla en u$s 111. Es un nivel que supera, y por mucho, al valor de u$s 85 del año pasado a la misma fecha. Estamos hablando de un aumento del 30%. No es poca cosa...¿no?
Las valores FOB rondan en u$s 110. Así, el precio FAS teórico se encuentra en aproximadamente a u$s 84 ó 85 que equivale a $ 256. Como se observa, todavía hay paño para que la exportación pague un poco más.
Así que, atención, la cosa puede mejorar si la oferta se mantiene firme ya
que ambos precios son inferiores a los precios que se pagan en Rosario por
mercadería de forma inmediata en sus puertos.
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La fuerte reducción del volumen de unas 7 millones de toneladas, está poniendo
el clima adecuado para que la demanda interna y la exportación compitan
duramente y, en consecuencia para que los precios se eleven a valores, quizás,
hace mucho no vistos.
Y desde el exterior... ¿qué pasa? Se nota el empuje que proviene de la suba de petróleo. Porque este producto ha subido lindo. Ello es así, no nos olvidemos, porque las mejoras en el precio del combustible suelen recaer en el etanol y, consecuentemente, en el maíz.
Además en China la cuestión parece estar complicada. Fueron muchos los años de exportaciones indiscriminada y además grandes las diferencias entre producción y consumo. Así hoy los stocks internos están muy reducidos, cifra mantenida en secreto.
En fin...así están las cosas. Y por ello, no debe extrañar que tengamos precios 30% superiores a los del año pasado.