El bajo precio del dólar se ha transformado en un dolor de cabeza para empresarios y exportadores. La divisa norteamericana, salvo contadas excepciones, mantiene su tendencia a la baja empujado cada vez más por el alto valor del cobre. Las autoridades se han negado a intervenir el mercado para auxiliar así el bajo precio de la moneda estadounidense. Pero como el fenómeno avanza, y para muchos se agrava, algunos parlamentarios citaron al Congreso al ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y al presidente del Banco Central, Vittorio Corbo, justamente para buscar soluciones a esta situación.

Uno de los sectores más afectados por la caída de la divisa es el agrícola, que utiliza la moneda norteamericana como eje de ssu operaciones. Aún así, el ministro de Agricultura, Alvaro Rojas, se mantiene tranquilo y en conversación con La Tercera Online, les envía un mensaje a los agricultores: "Este valor del dólar no va a ser eterno", acotando que los empresarios "deben proyectarse a un precio del dólar distinto a los 510-520 de hoy".

En ese sentido, Rojas señala que "el dólar bajo también nos plantea el tema de la productividad, de ser más competitivos y de hacer un buen salto tecnológico".

¿En qué medida le preocupan las quejas del sector exportador, en especial el agrícola, que pide una intervención para frenar la caída del dólar?
El tema del dólar naturalmente nos preocupa como Ministerio de Agricultura, por cuanto no somos indolentes con respecto a lo que le ocurre a nuestro sector. Somos conscientes que si hay un sector que se afecta es el vinculado a las exportaciones.
También afecta a las industrias agrícolas dedicadas a la competencia con importaciones de otros países por cuanto las hace más baratas.

¿Ha recibido llamados de gente del sector para tratar el tema?
Ha venido gente a conocerme, a tener reuniones por otras materias y, naturalmente, en esas conversaciones también surge el tema.
Este valor del dólar no va a ser eterno, tampoco lo fue cuando estuvo alto en más de 700 pesos hace dos años. Los más previsores sabían que ese precio no era sustentable en el largo plazo. En consecuencia, las personas que miran el negocio agrícola desde una perspectiva de mediano o largo plazo saben que ellos deben proyectarse a un precio del dólar distinto a los 510-520 de hoy.

¿Cuál es su recomendación para que el sector enfrente este período?
Si uno mira la experiencia internacional, a todos los países les pasan estas situaciones y lo que hacen es aprovechar esas oportunidades para reestructurar sus costos de producción, bajar costos y hacerse más eficientes para hacer saltos tecnológicos.
El dólar bajo también nos plantea el tema de la productividad, de ser más competitivos y de hacer un buen salto tecnológico.
La política de este Ministerio en el ámbito de lo que puede hacer es proponer a la sociedad agrícola chilena, a los pequeños, medianos y grandes agricultores, en un plazo razonable, esquemas de innovación tecnológica que les permitan hacer de una mejor forma su vinculación con los mercados internacionales, que los haga más competitivos y, que cuando los ciclos de las monedas mejoren, les permita a ellos capitalizar más adecuadamente sus utilidades para que esa estrechez por la que pasamos les permita hacer un salto cualitativo como la experiencia de países como Holanda, Australia y Nueva Zelandia.

FIEBRE AFTOSA Y MOSCA DE LA FRUTA

¿Luego del brote de fiebre aftosa en Argentina este verano, por cuánto tiempo se mantendrán cerrado los mercados?
Es importante este tema para nosotros, y así se lo hemos señalado tanto a Brasil como a Argentina. La restricción al comercio de carnes no tiene nada que ver con una medida arancelaria. Muy por el contrario, hemos tenido en nuestro sistema en los últimos años un importante abastecimiento de carne brasileña y argentina que forman parte de la oferta de la mayor parte de supermercados y restaurantes.
Nuestro país ha sustituido esa situación con carne de Paraguay, Colombia y Nueva Zelandia. Nosotros quisiéramos que se reestablezca lo antes posible el comercio con Argentina y Brasil. Es importante por cuanto los precios en invierno van a tener una pequeña alza, porque siempre existe esa tendencia.

¿Chile está preparado para enfrentar un eventual foco de infección por fiebre aftosa?
Si tuviéramos algún brote, la población puede tener la certeza de que tenemos las medidas de vigilancia y la capacidad técnica de cubrir ese tema de manera eficiente y rápida.
Hay una red en nuestro sistema aduanero muy exigente. El SAG tiene la exigencia de no traer alimentos contaminados con eventuales focos de aftosa.

Otro tema complejo para el Ministerio fue la detección de ejemplares de mosca de la fruta en Recoleta. ¿Hay mayor preocupación ahora por este tema?
Estamos más atentos, se han redoblado las trampas, se ha intensificado el control. Se han detectado tres o cuatro especies en el sector de Recoleta y anteriormente en Estación Central.
Estamos muy atentos, apenas se detecta una mosca se hace un control muy rápido de la zona y se establece un radio. Es de alto costo un foco, se trabaja intensamente para ver si hay más. En casos extremos se ha llegado a fumigar aéreamente.

¿Cree que Chile es un país competitivo en materia agrícola?
La condición climática y geográfica de nuestro país es excepcional, además de la posición hemisférica en ventaja. Por condición natural tenemos una buena localización y posibilidades productivas. Hay un empresariado pujante, moderno, innovador, emprendedor. En el escenario macroeconómico hay un país estable y maduro.
Creo que están dadas todas las condiciones para que nuestro país sea un gran referente no en la producción de commodities agrícolas, pero sí en frutas, vinos, hortalizas.
Lo que sí, estamos lejos de los mercados. Y eso implica un costo, pero los tiempos son más breves.
Nuestro país puede perfectamente soñar con estar dentro de las diez potencias más importantes del mundo en producción de alimentos. El hemisferio sur, Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay son países que están llamados a jugar un papel significativo en la alimentación del mundo.