Sin embargo, cada vez es más notoria la inclinación hacia la producción de soja: inicialmente sólo se podía ver en algún lote aislado de la zona pero, alentado por los precios y la variedad de genotipos, es una práctica cada vez más frecuente.

La limitación más importante para este cultivo en el sudeste de Buenos Aires es la temperatura, que tiene una probabilidad bastante alta de no llegar a acumular el calor necesario como para que la oleaginosa se desarrolle hasta valores más o menos cercanos a su potencial. En esta campaña se han sumado en la zona dos factores contraproducentes: bajas temperaturas y pocas precipitaciones.

Las precipitaciones de marzo de 2006 en todo el sur de la provincia de Buenos Aires se clasifican según la estadística como “escasas” o incluso “muy escasas”. Los sistemas han atravesado la zona con la frecuencia normal, pero no han encontrado a su paso condiciones favorables para la ocurrencia de precipitaciones.

Con los sistemas pasando con frecuencia, se han registrado variaciones importantes en la temperatura, con días cálidos y otros muy frescos. Incluso en los últimos días se han registrado heladas aisladas en la zona. El mapa que acompaña este artículo muestra el apartamiento (en grados) de la temperatura de marzo con respecto a la normal del mes.

Con respecto al trigo 2006/2007, el estado actual de las reservas (por debajo a muy por debajo de la normal para la época) implica una señal de alerta en cuanto a la adecuada disponibilidad de agua para la siembra. La probabilidad de llegar a disponer de humedad edáfica adecuada para la siembra de trigo es de todas formas alta, aunque se corre el riesgo de que, si la situación se mantiene, no se obtenga en la fecha óptima sino recién después, más cerca de la primavera.

Por CCA - exclusivo para Agrositio.com