La cosecha de soja argentina alcanzaría los 40 millones de toneladas, un récord absoluto para el cultivo que superaría en dos millones de toneladas el volumen obtenido el año pasado, según estimaciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Las lluvias registradas en las últimas dos semanas cambiaron la tendencia de la campaña agrícola 2005/2006, caracterizada por la escasez de agua.

De todos modos, la cosecha total de granos en el país probablemente no exceda la marca histórica del ciclo agrícola anterior, con casi 85 millones de toneladas recolectadas. Algunos analistas privados hablan de que este año podría ascender a los 79 millones de toneladas por la mermas registradas en el trigo y en el maíz.

Para la soja, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según sus siglas en inglés) proyectó en su último informe que la Argentina producirá 40,5 millones de toneladas, mientras que las previsiones del Gobierno se mantienen en niveles más conservadores de entre 38,5 y 40 millones. La Argentina es el tercer productor mundial de este cultivo, detrás de Brasil y los Estados Unidos, y se ubica como primer exportador de algunos subproductos, como harinas y aceites de soja.

Por estos días empezaron a levantarse los primeros lotes de la oleaginosa, con un panorama de rendimientos de "buenos" a "muy buenos" en todas las regiones del país, desde la pampa húmeda hasta el Norte. La soja es el cultivo de mayor extensión federal, con 15,2 millones de hectáreas implantadas.

El contexto cambió favorablemente con las precipitaciones que regaron el corazón agrícola argentino en las últimas semanas, luego de la inquietud generada por la falta de agua de principios de año. Algunos cultivos habían comenzado a mostrar niveles de afectación, aunque gracias a las nuevas tecnologías en siembra y en semillas pudieron soportar las condiciones adversas y recuperarse rápidamente con las precipitaciones. En el caso del maíz, no obstante, la situación fue diferente, pues en algunas zonas las últimas lluvias llegaron tarde para recobrar totalmente los cultivos.

Por el lado de los precios, ayer la soja en la Argentina cayó, por segundo día consecutivo (como se informa en la página 7), por la presión de las bajas registradas en el mercado de Chicago, principal plaza de referencia para los valores de los granos. La soja retrocedió 12,5 pesos por tonelada en Rosario, donde se negoció un volumen de 20.000 toneladas.

En el norte de la provincia de Buenos Aires, según el reporte de la Bolsa de Cereales, la capacidad de respuesta de los cultivos al agua da por descontada una mejoría en lo que se denomina agronómicamente “el llenado del grano”, un momento crucial para los rendimientos. Los cultivos que se implantaron más temprano –de primera– muestran el tono amarillento propio de la maduración antes de que comience la cosecha. Con menor intensidad, las lluvias también beneficiaron al sudoeste y al sudeste bonaerense, donde la sequía había afectado fuertemente esas zonas a fines del año pasado y principios del actual.

Mejor panorama

“El panorama se acomodó mucho porque llovió en dos meses más que la mitad de todo el año pasado”, dijo Reinaldo Arosteguy, productor de Coronel Pringles.

En el noroeste de Córdoba, la soja de primera que sufrió la ola de calor hoy presenta un panorama mejor, con promedios de rendimiento de 2,5 toneladas por hectárea, un volumen considerado muy bueno en comparación con la campaña precedente, añadió el informe. En Santa Fe, con condiciones de agua dispares, se observa una excelente recuperación en el departamento de San Lorenzo, uno de los núcleos productivos. El panorama en el norte del país es desparejo. En Salta y Tucumán, las condiciones son “buenas”, mientras que en el Chaco y Santiago del Estero algunos lotes registrarán pérdidas por las altas temperaturas.

En los últimos días, las lluvias de entre 25 y 75 milímetros abarcaron una gran parte de la región agrícola.

Por Franco Varise
De la Redacción de LA NACION