Si continúa la racha progresista, el país podría afianzar su camino hacia el desarrollo. Economistas internacionales afirman que “Venezuela es un ejemplo para otros países”. El crecimiento mundial es imparable.
Con un crecimiento de 9,4% en 2005, Venezuela encabeza el Producto Interno Bruto (PIB) de las economías emergentes del mundo.
Si el escenario permanece o continúa la tendencia alcista por cinco años consecutivos, el país emprendería su carrera hacia el desarrollo, como ocurre con Chile, según la analista financiera y profesora de la Universidad del Zulia, Marina Lugo.
Aclaró que el crecimiento de la economía local no es sostenido (como el caso de Chile). Tras un período de auge persistente y buenas perspectivas, el Grupo de los 7 (G-7) —las economías más importantes del mundo— decide otorgar la calificación de nación desarrollada.
“Si se mantienen la inversión petrolera y hay una buena administración, Venezuela podría plantearse la posibilidad de conseguir la calificación. La integración pudiera generar ese crecimiento sostenible. Hay buenas expectativas en el país”, expuso.
Las apreciaciones de Lugo son similares a las de Juan Carlos Martínez Coll, economista profesor de la universidad de Málaga de España y director de la revista económica digital Eumed, quien afirma que Venezuela está teniendo “un papel de modelo” de actuación económica.
“Sin romper sus compromisos y sus relaciones comerciales tradicionales, las está revisando y actualizando, a la vez que multiplica sus relaciones económicas y políticas con Europa y China”.
Sobre el escenario global, Martínez Coll opina que la fase económica por la que está pasando el mundo en estos momentos presenta algunos rasgos muy esperanzadores, especialmente para los países emergentes.
“El alza en los precios de las materias primas, especialmente pero no solo en gas y petróleo, es una nueva oportunidad para que los países productores de estas materias den un salto adelante. Debemos esperar que no cometan los mismos errores que en fases similares pasadas. En los años 70 los precios de las materias primas también experimentaron un alza considerable, pero los Gobiernos de los países productores derrocharon los beneficios extraordinarios”, señaló la fuente a PANORAMA.
A esto adicionó que en Latinoamérica hay ahora otro tipo de Gobiernos completamente distintos: “Los valores y principios éticos y políticos dominantes en Latinoamérica hoy permiten la esperanza de que esos beneficios extraordinarios se destinarán a las inversiones más rentables a largo plazo, pero sobre todo, en el capital humano, educación y salud”.
También ve con optimismo la mentalidad de los países ricos, al pensar que están cambiando de una forma esperanzadora. “Por parte de los Estados Unidos el fracaso estrepitoso de la política de la actual administración está provocando un debate muy profundo. Las multinacionales americanas han estado durante décadas estrujando a los países satélites y esa es una política que produce beneficios a corto plazo, pero que a largo plazo resulta muy cara”.
Según el catedrático, el nuevo mundo multipolar que está surgiendo con Europa, Japón, China y Rusia compite en pie de igualdad con los Estados Unidos, y abre finalmente las posibilidades de un desarrollo sostenido y sin freno para los países emergentes.
Intercambio
Para el doctor en economía venezolana, Javier Campo Marquina, las naciones emergentes deben atender las relaciones comerciales con especial atención.
Esto porque asegura que “están sujetas a presiones del exterior (especialmente China) debido a la invasión en Occidente de productos procedentes de estos países (con mano de obra más barata)”.
“Dado que el crecimiento de estos países está íntimamente ligado al comercio, sería recomendable que fortaleciesen las relaciones comerciales y participasen en procesos de integración comercial (como puede ser el caso de China en la Asean o los países del Este en la UE). Todos los países en desarrollo deben luchar por un comercio más equitativo, que hasta ahora siempre ha favorecido al mundo industrializado”, señaló al diario también desde España.
Enumeró como otro aspecto muy relevante el desarrollo económico equilibrado y el fortalecimiento de las instituciones, lo que puede permitir que el desarrollo de dichos países se prolongue en el tiempo y se alejen de la volatilidad que ha marcado a muchas de esas economías.
En alerta
Sobre la creciente demanda petrolera que además empuja los precios y marca una gran incertidumbre en el panorama internacional, Campo Marquina afirma que los elevados precios del crudo influyen en los países importadores y los productores.
“La historia ha demostrado que los anteriores choques de precios del crudo han sido más nocivos a largo plazo para los productores que para los consumidores, lo cual debe servir de alerta para países como Venezuela. Al respecto, los ingentes ingresos procedentes de la venta de petróleo deben ser administrados con prudencia: no debe descontrolarse el gasto público”.
El economista español recomienda evitar los efectos de la “enfermedad holandesa”. “En el caso particular de Venezuela, tanto en épocas de bonanza como en períodos de menores ingresos, se debe tratar de diversificar la economía (reducir la petrodependencia) y fortalecer las instituciones, algo que creo que es vital para el desarrollo a largo plazo y que no se está haciendo”.
Mercado financiero
Campo Marquina asegura que el riesgo país incide tanto en las inversiones extranjeras como en el acceso a los créditos y el precio de los mismos.
“La incertidumbre política hace que el riesgo país se eleve, lo que puede desviar las inversiones del exterior hacia otras regiones que ofrezcan mayor seguridad. En Latinoamérica se necesitan instituciones fuertes y saneadas que permitan que el riesgo país no se eleve cada vez que haya elecciones o con los resultados de éstas. El ejemplo de Bolivia es de los más recientes y significativos: las acciones de Repsol bajaron en la bolsa al conocerse la elección del presidente Evo Morales”.
Esto, comparado con la realidad venezolana— traduce que —según el economista— la relación comercial con China puede ser muy beneficiosa para Venezuela ya que diversifican sus ventas de petróleo y pueden abrir un gran mercado para sus grandes reservas de crudos extrapesados y bitúmenes.
No obstante, advierte que no se debe romper ni enfriar la relación con Estados Unidos (error del presidente Chávez, a su modo de ver). “Al mismo tiempo, estas buenas relaciones comerciales aseguran a China un proveedor de crudo con las mayores reservas de extrapesado y bitumen”.
Imparables
El economista y profesor de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado y de la maestría de Integración Económica Global y Regional de la Universidad Internacional de Andalucía de España, Isaías Covarrubias, piensa que el desempeño económico de los países emergentes en el 2006-2007 continuará su marcha hacia el logro de tasas de crecimiento del PIB entre medias y altas, en un rango de entre 3 y 8% para la mayoría de los países.
La buena racha dice que estará apuntalada por varios factores: el crecimiento de la economía mundial que continuará siendo positivo; el sostenimiento de la demanda con elevados precios para varias materias primas, de los cuales algunos países emergentes son importantes productores; el aumento sostenido de las inversiones; y el efecto de los acuerdos de libre comercio, que si bien es un efecto de largo plazo, normalmente se deja sentir casi de inmediato en las balanzas comerciales y de la competitividad de los países involucrados.
Sin embargo, cree pertinente matizar el concepto de país “emergente” y las condiciones por los cuales la economía crece.
Puso como ejemplo China y la India: Pueden ser considerados países emergentes, el volumen y valor de sus exportaciones, así como la dinámica de su economía les permite actuar en algunos mercados como si fueran países desarrollados, es el caso de sus inversiones en otros países que cada año aumentan significativamente, abriendo de esta manera mercados para su producción y garantizando el aprovisionamiento de algunas materias primas claves que ellos demandan.
“Podemos mencionar a Venezuela, que aunque no es propiamente considerada una economía emergente (dado que el tamaño de su mercado de capitales es muy pequeño con relación a su PIB y no está muy diversificado), su importante producción petrolera y su crecimiento sostenido en los últimos dos años la hace un país atractivo para las inversiones extranjeras”.