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Las lluvias registradas en el núcleo agrícola del país -sumadas a las precipitaciones previstas para lo que resta del mes- han cambiado la cara de los productores y... obviamente de los cultivos. Pero llegaron demasiado tarde como para revertir los daños sufridos por el maíz.

La Secretaría de Agricultura de la Argentina (SAGPyA) publicó sus estimaciones mensuales, el miércoles 18 de enero. El organismo calcula una baja en la superficie de siembra de alrededor del 10%.

Pero esta baja no es nada con relación a la caída en la producción, pues la Secretaría estima un volumen que rondaría entre 13 y 14 millones de toneladas. Se trataría de una de las peores campañas de muchos años. Es una caída de aproximadamente 35% con respecto a lo cosechado el año pasado. Y es una baja de cerca del 40% con relación a lo que se calculaba hace tan sólo dos meses atrás, cuando se hablaba de una cosecha próxima a 21-22 millones de toneladas.

Así las cosas, entre una menor área de siembra y una caída muy fuerte en la productividad, la campaña actual tendrá una baja de 6 a 7 millones de toneladas respecto a la anterior. No es un número menor. Es un volumen que va a repercutir en los mercados, sobre todo en los locales.

Un cálculo a vuelo de pájaro, permite pensar en una disminución cerca de 500 o quizás 600 millones de dólares. Flor de monto...¿no?

En tanto, el USDA en su informe mensual disminuyó la proyección de producción argentina de 16,8 millones de toneladas (17,3 millones eran del reporte anterior). Pero es obvio que este cálculo será revisado a la baja en el próximo reporte. Porque, indudablemente, todavía no ha registrado del todo la pérdida sufrida por el maíz en plena floración a consecuencia del calor y la falta de agua.

Así resulta muy probable que cuando lo haga, el precio del maíz tenga un repunte. Aunque ligero será una mejora. Es que la caída en la producción repercute directamente en las exportaciones.

Miremos lo que está sucediendo con el maíz de la vieja campaña.

A tan solo dos meses de la finalización de la campaña, los compromisos de exportación de maíz 2004/05 alcanzan a unos 14 millones de toneladas, superando los 11 millones del año previo a la misma fecha.

Según el informe de compras, ventas y embarques al 04/01 los exportadores llevan compradas 14,9 millones de toneladas de maíz 2004/05, superando las ventas efectivas en casi un 9% y el volumen del año anterior en un 35%.

Para la campaña nueva, el comienzo es también muy alentador, el sector exportador lleva compradas cerca de 2 millones, superando los niveles del año anterior a la misma fecha.

La realidad es que hoy, con entrega en marzo 2006, ronda en un valor de u$s 78. Este valor supera ampliamente los u$s 57 que se ofrecían el año pasado a la misma fecha cuando la cosecha se auguraba récord histórico.

El mercado internacional está flojo; de hecho hubo muchas ventas de los fondos por la aparición de nuevos casos de gripe aviar que podría afectar la demanda de productos agrícolas. Pero el más golpeado está siendo el grano de soja.

Sin embargo es probable que en algún momento el mercado local se abra del internacional. Y así veremos tiempos donde los precios podrían alcanzar valores muy elevados.

Es que existe un problema grave. Y se va a dar en el mercado interno y en el consumo del campo.

Aquellos productores que, en esta campaña, sembraron para ensilar, para picar el maíz en planta, han tenido ya que picar un producto que es el 25%, más o menos, de lo que cosechan normalmente entre grano y planta.

Ello significará que más adelante habrá una mayor demanda de granos por parte de tamberos y ganaderos. Alrededor de 600 mil has. de maíz se destinan a picado directo para forrajes. Por ello el consumo estará mucho más sostenido. Y la demanda interna va a presionar sobre el precio. Esta situación asegura precios más firmes a pesar de que el mercado internacional no se muestre en suba por la gran cosecha de Estados Unidos. Pero tampoco la reservas mundiales son tan altas. Para la campaña 2005/06, éstas se proyectan en 128,26 millones de toneladas, muy próximas a las 130,97 millones del año anterior. Como se ve la cosa no está para decir que hay maíz para rato; ni mucho menos.

La mayor existencia del grano es concordante con el resto de los granos forrajeros, así aumentan las reservas globales que también pueden ser afectadas por los nuevos casos de gripe aviar en el mundo.

Así que, aún considerando el problema de la gripe aviar, el maíz en la Argentina se perfila como un producto de alto valor. No diremos que será oro. Pero que va a valer mucho, sí. De hecho, podemos decir que de lejos un acoplado de maíz parece oro...

¿Valdrá tanto? El que lo tenga que lo cuide, porque deberá aprovechar los momentos de picos que van a venir.

Manuel Alvarado Ledesma