Con la sequía en tránsito a pasar a formar parte de un mal recuerdo de la campaña 2005/2006 y a poco más de dos meses para el grueso de la cosecha, los cultivos hoy atraviesan, tras la llegada de las lluvias, un momento bien distinto al de sólo una semana atrás, cuando el panorama era muy sombrío.
Si bien es cierto que la seca ha dejado huellas muy profundas, con daños irreversibles en especial en el maíz, donde en plena zona núcleo no es difícil hallar lotes con pérdidas del 50% o más, las precipitaciones que en los últimos días se extendieron por la mayor parte de la pampa húmeda sirvieron para que no se derrumbara más la cosecha, que algunos especialistas prevén en 74/76 millones de toneladas. Además, por ahora vinieron a apuntalar a la soja, que sentía el duro golpe de la falta de agua, con pérdidas promedio del 10 por ciento en su rendimiento.
Después de las lluvias es posible, según los técnicos, que ahora se complete la siembra de soja de segunda en aquellos lugares donde las sembradoras no habían entrado al lote. También se haría una resiembra donde hubo mortandad de plantas. Aunque algunos especialistas juzgan que es tarde para implantar la oleaginosa, con cada día de atraso representando entre 30 y 50 kilos menos de potencial de rinde, desde el lado de los productores prefieren hacer algo a no tener nada.
Otro escenario
"La situación ha cambiado; los cultivos de soja están mejor", expresó Enrique Martin, del sur de Santa Fe, resumiendo la opinión de muchos productores.
En rigor, el mapa sobre el contenido de humedad que quedaría en el suelo hacia el 19 del actual da cuenta claramente de la nueva tendencia, con perfiles más cerca de una condición óptima.
Eduardo Sierra, profesor de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y asesor de la Fundación Climagro, dio además precisiones sobre el saldo que dejaron hasta ahora. "Si bien no se ha eliminado hasta la cosecha la necesidad de agua, las lluvias que hacían falta llegaron a casi el 80% del área agrícola", subrayó.
Pero, pese al cambio de tendencia que trajo humedad a los suelos secos, deberá seguir lloviendo en las próximas semanas, según coinciden productores y técnicos. Es que la soja tendrá que llenar grano. "Si bien se corta la sequía por un tiempo, tendrán que volver las precipitaciones, inclusive en febrero", afirmó a LA NACION Carlos Ghida, técnico del INTA Marcos Juárez.
Seguramente, la recuperación va a ser más lenta en las zonas donde la seca tuvo un impactó fuerte, como es el caso del extremo sur cordobés. "Es que hay situaciones donde las pérdidas superan el 30 por ciento", explicó Martín Estenssoro, integrante del CREA Laboulaye-Buchardo. El sudoeste bonaerense y el centro este de La Pampa son ejemplos de otros lugares muy críticos.
Más allá del alivio, con las precipitaciones también aparecieron algunos problemas, como demoras en lo que resta de la cosecha de trigo. "En el sudeste de Buenos Aires, por ejemplo, todavía queda el 50% del cereal en la franja costera; en Tandil y Balcarce ese porcentaje se ubica en el 20/30%. Así se ha complicado, también, la implantación de la soja de segunda", contó Guillermo Cavalleri, de Ceres Tolvas.