La política de protección de la agroindustria de Chile evitó que la soya, el producto estrella de exportación de Bolivia, y el azúcar estén incluidos en el Acuerdo de Complementación Económica 22 (ACE-22), destaca un diario cochabambino citando a fuentes de la actual administración.
Los gobiernos de Bolivia y Chile firmaron el viernes en Uruguay el convenio que posibilita la apertura a 6.600 productos elaborados en el país, pero restringe los agroindustriales, según el vocero del Palacio de Gobierno, Julio Pemintel, señala el matutino.
“El acuerdo de Complementación Económica es el más abierto y el más libre que Chile ha firmado con ningún otro país en el mundo”, destacó en la oportunidad el presidente de Chile, Ricardo Lagos, en el momento de firmar el acuerdo con su homólogo boliviano, Eduardo Rodríguez Veltzé.
“Todos los productos de Bolivia con excepción de dos (soya y azúcar) que tienen regímenes especiales, podrán entrar en Chile con arancel cero. Es una nueva etapa en las relaciones comerciales que se abren entre ambos países desde el momento que entra en vigencia este acuerdo”, aseguró Lagos, cita el periódico Opinión.
Los mercados para soya boliviana se irán cerrando paulatinamente. El Tratado de Libre Comercio (TLC) que Ecuador, Perú y Colombia negocian con Estados Unidos, modificará los acuerdos que hay en el interior del bloque, incluso, en los productos más sensibles, como la soya.
De no encontrarse soluciones claras de mediano y largo plazo, se puede estar poniendo en juego unos 450 millones de dólares de exportaciones y unos 150.000 empleos directos, aseveraron los expertos.
Frente a la competencia en igualdad de condiciones que tendrá que afrontar en los países andinos, la oferta soyera de Bolivia debiera hallar rápidamente una salida por nichos de mercado en Centroamérica, México, Japón y China, principalmente, señalan los mismos.
Por ello, indican, es necesario encarar una política audaz para bajar los costos de producción, elevar los rendimientos, invertir en tecnología e investigación y mejorar la infraestructura caminera y portuaria que permita colocar la soya y recuperar el espacio que perderá en la región.
Es decir, el sector debe apurar acciones para mejorar la competitividad de su producción que le permitan sustituir los nichos preferenciales andinos.