Los precios han mejorado en EE.UU. y, por lo tanto, en el mundo, luego de varias semanas con saldo negativo.
La suba se verificó como consecuencia de las condiciones climáticas en EE.UU.
El clima está haciendo de las suyas en las distintas regiones productoras. En las planicies del sur hubo precipitaciones beneficiosas. Pero en el norte, la cosa se está complicando: el clima está afectando el periodo de dormancia del cereal.
Los trigos estadounidenses ahora están ingresando al tiempo de dormancia y el comportamiento de la demanda será determinante para la evolución de los precios futuros en el corto plazo.
En el Medio Oeste, las condiciones secas siguen afectando a los cultivos recién implantados, aunque son favorables para el trigo blando de invierno.
El USDA, a su vez, informó sobre otra baja en la calidad de los trigos de invierno, recientemente: la categoría de bueno a excelente sería de tan sólo el 52%. Se encentra así muy por debajo del 76% del año pasado a la misma época. Este reporte está haciendo de fuelle en la hoguera.
El clima es hoy por hoy el soporte de los precios del trigo estadounidense; pero (siempre hay un pero...) para que la tendencia se afirme debería estar acompañada por una demanda externa más activa.
Así las cosas....los precios tienden a entonarse. Básicamente por el clima.
Todo ello se observa pese a que existe una alta competencia por parte de Australia y del cereal proveniente del Mar Negro. Y que la Unión Europea sigue dando reembolsos a las exportaciones.
Pero esto no es todo. No hay por qué desanimarse. Sí, hay cada vez más luz sobre el escenario. Es cierto: hay mucha competencia en el mundo pero, también, existen elementos alentadores desde el lado de la demanda mundial.
Varios países africanos están por realizar compras en el próximo más sobre precios competitivos que sobre calidad. Y allí podemos concurrir nosotros...
E Irak es ahora el gran demandante en el mercado.
En este cuadro, el trigo argentino se halla muy bien posicionado en términos de competitividad. Tiene a Brasil para destinar sus ventas y, para el resto del mundo, tiene precios muy buenos. No olvidemos un dato concreto: la cercanía y el arancel externo extra Mercosur son dos ventajas extraordinarias.
El cuadro es claro al respecto.

Los exportadores continúan aumentando el ritmo del trigo comprado de la nueva campaña.
Se estima que hoy las compras llegan a las 2 millones de toneladas. Este cifra sería menor a la del año pasado para la misma fecha dada la reticencia de los productores a vender.
Se nota que los productores no quieren desprenderse fácilmente de su mercadería.
Esta actitud resulta más que comprensible dada la incertidumbre sobre la cifra final de la campaña y el saldo exportable de trigo.
Los precios FOB actuales del trigo argentino continúan siendo el segundo más bajo, luego del ruso, a pesar de las subas recientes en el mercado local.
El precio FOB del trigo desde los puertos de up river alcanzó los u$s 130 aproximadamente, mientras que el valor desde los puertos del sur era de u$s 131.
El dato no es menor: estos valores superan los u$s 114 FOB del año pasado a la misma fecha. ¿Qué tal?
La diferencia de precios citada podría limitar los negocios de trigo nuevo al exterior. Sin embargo, cuando comparamos los valores que desde los países de distintos orígenes llegarían a nuestro principal comprador, Brasil, se observa que el país ampliamente tiene los valores más competitivos.
Así las cosas, la producción podría ser menor a la prevista. La Bolsa de Cereales de Buenos Aries redujo nuevamente su estimación de cosecha de trigo a 11,1 millones de toneladas desde las 11,6 millones previas. Los daños provocados por el clima seco en la principal región productora inducen a calcular una producción muy por debajo del récord de 16 millones de toneladas del 2004/05. Así recortó su pronóstico por cuarta vez en esta campaña.
¿Qué más decir? El panorama es para sentarse sobre el trigo. Y desde allí mirar el campo, a ver cómo amanece cada día...¿o no?