Luego de varios meses, ha cobrado nuevamente importancia el tipo de cambio, y, así, los operadores están siguiendo muy de cerca la cotización del dólar.

De hecho, hay cierto nerviosismo al respecto.

El valor del dólar incide directamente en el precio de los granos. Una suba considerable en su cotización repercute favorablemente en los precios de los commodities agrícolas.

El precio del trigo se encuentra dentro de un movimiento positivo a consecuencia de las necesidades de mercadería que exhibe la demanda interna.

La fortaleza de la harina de soja favorece a los precios de la soja, pero también sufre la presión hacia la baja por el avance de la cosecha en EE.UU y las buenas condiciones climáticas para la soja sudamericana. En nuestro país, las lluvias han sido excelentes, salvo algunos casos.

Ahora bien, el tema del momento está basado en el interrogante ¿qué va a pasar con el dólar?

El hecho de que el dólar se haya entonado, superando el nivel de $3 por unidad no es fortuito, luego de una larga siesta donde el problema para el gobierno era mantenerlo por encima de $2,90.

¿Por qué la suba? No es una cuestión de orden interno, y no tiene que ver con las elecciones ni con el comportamiento de la economía argentina.

Se trata de un giro internacional proveniente de una nueva estrategia de la Reserva Federal de EE.UU, ahora dirigida por una nueva autoridad.

EE.UU. está cambiando su estrategia.

Tal estrategia centra su posición en una tasa de interés más elevada. Siendo la tasa más alta, muchos de los capitales ubicados en economías emergentes, buscan ahora la seguridad y mejor rentabilidad de EE.UU. y, en consecuencia las abandonan.

Los fondos ubicados en los países emergentes se dirigen a nuevos horizontes.

Algo así está pasando en la Argentina. Hay retiros hacia los países de mayor peso. Básicamente hacia EE.UU.

En este cuadro, la Argentina se halla por ahora debilitada por la falta de entrada de dólares. Uno debe pensar que estos dos meses (octubre y noviembre) son los que menos posibilidades de ingreso de dólares tienen.

Las liquidaciones que los exportadores están efectuando, en estos días, se hallan en un nivel muy por debajo de los restantes meses. Pues los tiempos de grandes stocks de granos ya pasaron. Y hasta diciembre no se verán mejoras (cuando llegue el trigo).

Así las cosas, al Gobierno le resultará complicado mantener un dólar por debajo del nivel de 2,90- 3,00. Y se le presentará un panorama complejo en materia de subas de precios de los alimentos.

Por lo menos, hasta que comience la cosecha fina.

Y si llega a haber cierto temor, algunos inversionistas financieros pueden llegar a presionar en el mercado interno de dólares para hacerse de ellos. Y en consecuencia acentuar la suba.

Por ello, cualquier mejora momentánea del valor del dólar repercutirá en los precios de los granos. Y, en tal caso, será momento para aprovechar.