La cosecha de maíz y soja, en EE.UU., está recién en su etapa inicial. Se estima que del maíz se ha recolectado casi un 20% del área, cuando para esta fecha del año pasado sólo se había cosechado un 15%. Y respecto a la soja, la recolección ha llegado a más de un 20% también, por encima del 17% de igual momento de 2004 y del 14% promedio de los últimos cinco años. Ello explica la baja de precios de los últimos días.
Con todo lo que ha pasado en estos días en EE.UU., tan cruelmente castigado por el clima, la cuestión logística va a pasar a ser central. No nos olvidemos que justamente la región afectada es donde se concentra la salida de los commodities.
Cada año, una vez que buena parte de la cosecha está en los silos de las áreas agrícolas, comienza de lleno el proceso de exportaciones, vía los puertos, básicamente del Golfo de México. Barcazas, trenes y camiones se dirigen hacia el Golfo…
Esto ocurriría aproximadamente en unos quince días más. Es decir que a mediados de octubre próximo asistiremos a un nerviosismo inusual. Ese tiempo será un fuerte desafío para la estructura comercial y logística de EE.UU.
Ya sabemos que el huracán Katrina dejó fuera de acción a varios elevadores de los puertos del Golfo. Se estima que cerca de 20 puertos de Louisiana y de Alabama están seriamente afectados.
Siendo así el cuadro, ciertamente grave… ¿por qué los mercados no se pusieron nerviosos ahora y produjeron un alza en los precios?
La respuesta que se puede ensayar radica en el hecho de que la mercadería todavía no se ha acercado a la zona portuaria y, por ende, el grave problema logístico no ha llegado a ser tal. Hubo otras preocupaciones de mayor urgencia.
Pero… todo es cuestión de días.
Más aún con el agravamiento, recién sucedido, por la acción devastadora del Rita.
Así las cosas, y por más que la cosecha sea récord o muy elevada, la verdad es que habrá un estrecho cuello de botella. Y estará en la cuestión logística. En la salida al exterior de la cosecha.
¿De qué sirve un gran volumen si luego no es fácil sacarlo?
Con tal cuadro, lo esperable es que la demanda internacional, sobre todo de soja, gire hacia Sudamérica.
Según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario, en la Argentina ya se habría vendido más de 31 millones de toneladas de la producción local de soja 2004/05. Alrededor de 26 millones de toneladas de equivalente soja (granos, aceites y harinas) estarían ya vendidas al exterior (exportaciones).
Las compras hechas a precio cierto rondarían un volumen de casi 28 millones de toneladas.
En tal caso… ¿qué volumen quedaría por vender en el mercado interno? (considerando la oferta total pero no el remanente o stock final que toda campaña deja.
Los números que maneja este organismo de Rosario dicen lo siguiente:
La oferta remanente sería de casi unos 9 M de toneladas, para vender en el período que resta para el comienzo de la nueva temporada, es decir poco más de cinco meses.
Buena parte de las fábricas están tentando a los oferentes con condiciones más que atractivas: a fijar con bonificaciones sobre la pizarra, escalonadas de acuerdo con la fecha de entrega. Estas industrias bonifican más cuanto más se aleja la fijación de la fecha actual.
Este panorama es para la soja vieja… ¿y la nueva?
Aún cuando se estima que aumentará la producción de la Argentina, la realidad es que Brasil enfrenta un cuadro opuesto, en donde las distintas estimaciones van desde caídas de 1 a 2 millones de hectáreas en la superficie con soja, respecto de la campaña anterior.
La producción aviar en Brasil se incrementarìa en lo que resta del 2005 y en el 2006.
¿Por qué razón se daría este aumento? El huracán Katrina ha dejado una secuela de destrucción en las instalaciones avícolas del Golfo. Por ello habría un fuerete recorte de la producción y de la oferta exportable de carne aviar estadounidense.
Dado que casi el 60% de la producción de alimentos balanceados se destina al
sector avícola, el aumento en la demanda por harina de soja para la fabricación
de balanceados restringiría la oferta exportable de harina de soja brasileña.
La conclusión es obvia: habría una demanda adicional por productos procesados de
la soja, o para la Argentina.
Por ello y auque suene duro: el mundo es así. No hay mal que por bien no venga.