El trigo ha tomado un camino diferente al de la soja y el maíz.

Cuando este organismo proyectó una mayor producción estadounidense (2005/06) el mercado internacional del trigo acusó inmediatamente el golpe.

Las estimaciones de un mayor consumo interno en EE.UU. han hecho bajar considerablemente los stocks finales (de 17,26 millones de toneladas a 16,98 millones).

Si bien esta baja no constituye un motivo de alarma, sí lo puede ser por el tipo de cereal. La reducción del trigo duro de invierno fue de casi 700 mil toneladas, compensada solo en parte por un aumento en los trigos blandos.

Para los números mundiales hubo cambios destacables en importantes países productores. La producción global paso de 610,33 millones a 610,26 millones de toneladas. Como se ve, bien debajo de las 624,19 millones de la campaña 2004/05.

Para la Argentina y la Unión Europea los cálculos se rehicieron con bajas de 1 millón y en 2 millones de toneladas respectivamente. En tanto que para Canadá, Rusia, Ucrania y otros países del Este de Europa se establecieron subas.

El cuadro que sigue es claro y muestra cómo estaríamos en el nivel de stock-consumo más bajo de los últimos diez años:

Elaborado por la BCR

El cuadro da para pensar…

Lo interesante de todo esto es el comportamiento del consumo total con un crecimiento desde 607,29 millones a 618,56 millones de toneladas estimadas ahora.

El golpe sobre los stocks mundiales es contundente. Las reservas de la campaña 2005/06 pasarían ahora a ser de tan sólo 139,66 millones frente a las 141,45 millones del reporte de agosto último. En tan sólo un mes la cosa ha cambiado y mucho.

Así el cuadro, lógico es aguardar que los precios internacionales mejoren. Existe una menor producción con un crecimiento en el consumo. Y eso es un dato relevante, sin duda.
A su vez, la producción brasileña de trigo está en el inicio de la cosecha, en algunos estados productores Y lo que se advierte es que va a haber resultados significativamente inferiores. La realidad es que la falta de capital de los productores afectó seriamente la inversión en tecnología, y en consecuencia la productividad.