Sin embargo, insistimos en la idea, o mejor dicho en la hipótesis, de que hay buenos soportes para reiniciar un proceso, aunque suave, de suba en los precios.

Brasil con menos soja. EE.UU. con muchos problemas de arrastre y, lo que es peor, ahora con inconvenientes logísticos. La cuestión de los huracanes es un tema grave con derivaciones difícilmente calculables por el momento.

En tanto en la Argentina, se espera una buena siembra de soja.

Ayer estuvimos recorriendo campos del noroeste de Santiago del Estero. Resulta increíble que todavía haya gente que sostenga que no hay posibilidades para nuevos corrimientos en la frontera agrícola.

Concretamente, visitamos grandes extensiones en las cercanías de la Ruta Nacional 34, entre Pozo Hondo y 7 de Abril.

Vastos desmontes abren espacios donde se ve agricultura, desde trigo, maíz y soja. Y quedan enormes extensiones de bosques.

El dilema es, en todo caso, la sustentabilidad. Pero de lo que no hay duda es que, en el corto plazo, la Argentina puede incorporar muchas hectáreas para soja, maíz y otras producciones.

Lamentablemente, el Ferrocarril es un problema. En esta zona, estamos a unos 800 a 1000 kilómetros de Rosario y de sus puertos aledaños. Con una retención del 20% o más, se hace difícil que cualquier explotación pretenda mantener una visión estratégica. Y así, realizar un planteo conservacionista, cuidando el suelo y el ecosistema y además manteniendo un plan de rotaciones adecuado.

Para ser coherente, el Estado, al menos, debiera asegurar costos como los del flete en un nivel un 20% por debajo de los actuales. Fertilizantes, maquinarias, herbicidas, instrumentos de agricultura de precisión, entre tantos otros insumos y bienes de capital, debieran mantenerse alineados con un dólar de $2,20 que es el que recibe el agro por sus productos.

¿Acaso se realizan adecuados estudios sobre el impacto de las lluvias y los vientos sobre tierras desmontadas o por desmontar?

¿Es posible trabajar "como Dios manda" en un contexto de disparidad entre ingresos y egresos?

Por ahora, el esquema es de puro cortoplacismo. ¿A quién puede realmente importarle el medio si la explotación no puede cerrar claramente los números? Si el cuadro es de tal inestabilidad de precios… ¿cómo es posible que se sostenga que "el campo gana mucha plata"? ¿La gana o la pierde? ¿Acaso se toma en cuenta la descapitalización que, por erosión del medio y del suelo, se produce en cada año de explotación? En junio, el cálculo era sobre un nivel de $450. En agosto sobre $540 y ahora sobre $500.

¿Cuán diferente sería la realidad agrícola, que activaría a niveles nunca vistos al Producto Bruto, si se hicieran las cosas con coherencia?

Pero claro, para ello sería necesario que las autoridades comprendieran cuánto hay para desarrollar en el cadena agrícola no sólo aguas abajo sino, también, aguas arriba...