Durante la segunda quincena de setiembre comienzan a hacerse evidentes las primeras señales de exigencia atmosférica. Bajo estas circunstancias, las diferencias que se observan en cuanto al estado de humedad en las distintas zonas agrícolas de la región pampeana, impulsan un desigual grado de demanda pluvial.

En general, hemos venido monitoreando que la oferta de agua ha sido más generosa sobre la franja este, por otra parte esto es lo esperado en esta época del año. La distribución normal de las precipitaciones durante el invierno, tiende naturalmente a provocar diferencias entre el este y el oeste, lo cual finalmente va definiendo el monto de lluvias necesarias como para alcanzar un buen estado de humead. Puede entonces, de acuerdo al resultado del balance hídrico para el 15/9, calcularse cual debería ser la oferta de agua como para cubrir los requerimientos hídricos, suponiendo que la cobertura es una pradera. La solución del modelo se grafica en el mapa.

Durante los últimos días la presencia de una masa de aire frío ha vuelto a imponer un ambiente invernal. El mes de setiembre suele presentar un importante grado de alternancia entre las masas de aire frío y aire cálido. Esta variabilidad en el dominio de la región pampeana, comienza a generar perturbaciones atmosféricas que a la vez tienden a activar el desarrollo de sistemas precipitantes más importantes. Sobre todo para la zona oeste, el mes de setiembre resulta ser una transición hacia un régimen pluviométrico más generoso. Sin embargo, debemos destacar que no necesariamente durante setiembre el aumento de la inestabilidad atmosférica se traduce en mayores precipitaciones, particularmente esto se ha notado en la primera quincena del corriente mes. Salvo algunos sectores de LP y el sudoeste de CB, las precipitaciones han sido mayormente muy modestas, quedando los pulsos más importantes recostados sobre el este, principalmente ER. Es posible que este comportamiento se mantenga durante el resto de setiembre y que recién durante el correr de octubre se muestre el avance de la temporada de lluvias sobre el oeste.

En el mapa se destaca una demanda modesta sobre el este, la cual lógicamente se incrementa hacia el oeste. Mientras que sobre el este es muy posible que estas necesidades hídricas sean cubiertas o incluso sobrepasadas, hacia el oeste son muy bajas las probabilidades de alcanzar tales requerimientos. Destacamos que la demanda para un maíz recién sembrado puede caer a la mitad o menos de lo que muestra el mapa. Para el trigo, deberíamos saber cual es el estado fenológico por el que atraviesa para saber exactamente cual es su demanda, la cual es sin duda mayor que la de maíces recién implantados pero menor que la de una pradera.