En tanto, en la Argentina, va disminuyendo la soja acopiada. En los silos de
los productores. En los silos de los cerealistas...
Los exportadores habrían adquirido cerca de 9 millones de tonelada de soja, las
fábricas aceiteras habrían comprado alrededor de 22 millones. Ello hace un
total de aproximadamente 31 millones de toneladas
Por lo que se puede deducir que, todavía, quedaría por vender un volumen de
alrededor de 7 millones toneladas de soja.
Respecto a los mencionados hechos internacionales...¿qué podemos decir?
Hay dos hechos fundamentales que, tarde o temprano, van a golpear sobre los
precios.
En EE.UU., la cosecha de soja está por comenzar ahora. Y, lo normal es que ella
se generalice en octubre. Este mes será de febril actividad en el campo.
Se viene, entonces, un problema gordo. Hoy la carga de los granos que se están
exportando se hace bastante dificultosa, desde las terminales portuarias del
Golfo. El congestionamiento de buques que están al aguardo para descargar y,
también, cargar en los puertos cercanos a New Orleáns es bastante serio. Ello
repercute en los precios y el problema se va a agravar con la salida de la nueva
cosecha.
Otro tanto sucede con las barcazas. Un gran número de ellas están a la espera
ser descargadas y muchas simplemente se encuentran hundidas o encalladas. La
cuestión es muy grave.
Habrá que ver cómo se desarrolla el problema que va afectar seriamente a la
estructura de costos de la soja estadounidense y, por ende, le quitará
competitividad en el mercado internacional.
La mayor parte del grano que llega a los puertos de Golfo lo hace por barcazas.
Algunos operadores arriesgan una estimación: entre 100 y 250 barcazas, con
distintos tipos de carga, se habrían hundido o encallado en el Mississippi
Inferior.
Además falta personal tanto para operar en las terminales portuarias como
también para tripular las barcazas.
Así las cosas, buena parte de la soja empezaría a mandarse hacia los puertos
por ferrocarril y por camión, y en consecuencia se elevaría los precios de
estos medios de transporte por mayor demanda.
El otro hecho proviene de Brasil.
Se acaba de publicar el informe brasileño Celeres sobre la cosecha de soja
del año próximo. Se estima su producción en 61,6 millones de toneladas. Se
trata de un millón y medio menos que lo calculado en agosto.
Es un volumen grande que va a dejar de competir con la soja de nuestro país.
La reducción es resultado de la menor superficie sembrada, respecto del ciclo
pasado.
Por su parte la proyección de Safras&Mercado muestra una producción de
soja de 63,37 millones. A su vez, la alemana Oil World proyecta una producción
de tan sólo 58,5 millones de toneladas.
Esta caídas provienen de aumentos en los costos de las labores, la suba del
real con respecto al dólar estadounidense y de la falta de financiación que
sufre el productor agrícola de Brasil.
Siendo así el panorama, no deberíamos asustarnos con cualquier baja de
precios, pues ella seria muy probablemente compensada en el tiempo. Una vez que
se avizore mejor qué pasa en el futuro cercano
Mientras tanto, como el gaucho en la pampa, quedamos levantados en el caballo,
con la mano sobre la frente, oteando al horizonte....