La negociación por soja en la plaza responde a los precios externos, cuyo principal referente es el mercado de Chicago. La cuestión está en cómo Chicago se comporta, en donde la incertidumbre climática incrementa la volatilidad de las cotizaciones.
¿Por qué no tratamos de ver qué pasa realmente en EE.UU.?
Hay una verdad clara. Ahora la soja entra en la fase clave para la determinación del rinde ya que se trata de la formación y llenado de vainas.
La semana que pasó estuvo favorecida con el clima. El agua cayó sobre la principal área productora estadounidense, el Medio Oeste; hubo temperaturas más bajas y lluvias, aunque dispersas y de variada intensidad.
Hay pronósticos que hablan para estos días de agosto de lluvias. Ellas estarían en el orden del 20% al 50% del registro normal para esta época.
Según el último informe del USDA, el 54% del área cultivada está en condiciones buenas a excelentes, es decir que está bien por debajo del 69% de un año atrás.
Para hablar claro, vale tomar en cuenta lo expresado por el USDA. Este organismo acaba de declarar prácticamente la totalidad del estado de Illinois como área de desastre.
Y por acá...¿ cómo estamos? En el mercado doméstico, la cosa se afirmó. En realidad la volatilidad se tranquilizó un poco, y así los valores parecen haber fijado un nuevo piso de $500.
Los precios por soja disponible comenzaron la semana pasada en alza, aunque los negocios tardaron en concretarse por la mejora tardía en Chicago. Los valores alcanzados estuvieron en torno de los $530. Y el lunes 1 de agosto el precio siguió en ese orden.
En la última semana se vendieron al exterior 100.000 toneladas más de soja. De esta forma, el total de compromisos con el exterior alcanza a un volumen de casi ocho millones y medio de toneladas. Y no se registraron ventas de consideración ni en aceite ni en harina.
Así las cosas, al momento alrededor de 21 millones de toneladas de soja están ubicadas en el exterior, bajo sus distintas formas, sea grano, harina o aceite. El año pasado para la misma fecha, el volumen erad de aproximadamente 16 millones.
Analistas serios estiman que la nueva cosecha llegaría a una producción de 40 millones de toneladas. Su cálculo se basa en la suposición de que el área sembrada aumentará a 15 millones de ha, de los 14,4 millones de la actual campaña. Ellos calculan que el rinde medio disminuiría a 26-27 qq/ha. Se trata de un cálculo más bien conservador ya que representa el promedio de los últimos 10 años.
Desde nuestra columna nos atrevemos a considerar como muy posible una producción mayor aún. En primer lugar, porque es probable que la superficie termine siendo superior. Y en segundo lugar, y dado el nivel de tecnología y los precios que ya se están fijando -en alrededor de $53/qq - la realidad es que resulta muy tentador para el productor aún para los más alejados de los puertos.
Oil World estima una superficie de 15,4 millones has.
En vista de que estamos en plena definición de la producción norteamericana, con fuertes fluctuaciones de precios en los futuros de Chicago, la incertidumbre hará que los importadores, por el momento, se mantengan con una posición conservadora.
Seguimos entonces en la película del clima norteamericano. Si el mayordomo es el asesino o es la dueña de casa la que mató a su marido magnate, se irá develando en los próximos días. Pero algo es bastante seguro: los precios no serán más los de dos meses atrás.