El clima en EE.UU. y el informe del USDA fueron los grandes protagonista en
la volatilidad de los precios en Chicago de los últimos días.
La volatilidad hoy es la constante, paradójicamente, de la soja y del maíz.
El tiempo le está jugando una mala pasada a EE.UU. Es como si, acá,
estuviéramos a mediados de enero con una seca extendida.
¿Qué nos pasaría con la soja y el maíz?
El famoso huracán Dennis y la tormenta tropical Cindy llevaron copiosas
lluvias, desde la costa central del Golfo, a través de los Apalaches, hacia el
noreste en EE.UU. Pero...hacia el oeste de esta franja, cantidad de agua caída
fue escasa. Y así mejoraron las los cultivos en el Delta.
Y en el Cordón Maicero...¿qué pasó? Pues bien es cierto hubo agua. Pero ella
no cayó a todos por igual. Benefició al maíz y la soja en la zona oriental,
pero apenas hizo algo en el área central y occidental. De esta forma el famoso
Corn Belt se haya comprometido en la producción de maíz y soja.
En el informe semanal sobre evolución de los cultivos del USDA, se aprecia un
gran avance en la fase de floración de la soja, con un 42% del área
estadounidense en esa fase, contra un 30% de la media histórica a esta fecha.
Todo ello con poco agua.
La sequía sobre el centro y oeste del Corn Belt afectaría, así, a la cantidad de vainas por unidad de superficie.
Si llegan a dar precipitaciones en los próximos diez días, las pérdidas
podrán compensarse parcialmente con un incremento en el número de semillas por
vaina y en el peso de las semillas. Pero la recuperación será parcial.
En Illinois, Missouri y Arkansas la situación muy grave. Entre los dos primeros
se había sembrado el 20% de la soja estadounidense, aunque Illinois solo tiene
el 13% de la superficie nacional. Si sumamos Arkansas, el área ascendería el
24% del total nacional.
Por suerte para EE.UU, en estos días, hubo algunas precipitaciones en regiones
del Medio Oeste que podrían ayudar a los cultivos. Sin embargo, el estado de
Illinois, segundo productor de soja y maíz, permaneció seco.
Para la soja en el Estado de Illinois, el actual cuadro es el peor que se
registra desde hace más de veinte años.
Y lo peor para EE UU. es que por ahora no hay pronósticos, más o menos
sustentados, que auguren cambios en cuanto a la llegada de precipitaciones sobre
esta zona, excepto algunos chaparrones aislados en Arkansas. Al menos para los
próximos tres o cuatro días.
No sabemos bien la dimensión de las bajas que se están dando. Sobre todo que
las estimaciones se basan más bien en los indicativos que el USDA da a conocer
mensualmente. Y este organismo, en su último informe, en rigor de verdad está
reflejando las condiciones existentes al 1° de julio.
A ver si lo vemos más claramente: las estimaciones oficiales se basan en una
suerte de fotografía hecha hace más de quince días atrás. ¿Que pasaría si
la foto se tomara hoy? A más de un operador, si se pudiera hacer ello, tendría
un escalofrío, casi congelante...
Así las cosas, los subas y las bajas se pronunciarán. Y de no haber lluvias,
en esta suerte de tren ruso, la tendencia será al alza. Y así puede darse un
precio muy por arriba de $560. Como también puede haber una caída a menos de
$500.
Estos movimientos no serán resorte único de la soja. No sólo en soja, sino en
maíz también.
Y en el caso de la soja, hay una cuestión importante a considerar para la
Argentina. Ya estarían vendidas, en el mercado doméstico, alrededor de 28
millones de toneladas de soja, restando sacar tan sólo unas 12 millones de
toneladas.
El año anterior restaban poco más 12 millones de soja y en las dos temporadas
precedentes 14 y 15 millones toneladas, respectivamente, con cosechas de menor
magnitud que la actual. Pues la actual estará al borde de los 39 millones.
Ello nos muestra una demanda muy activa.
En el caso de la industria aceitera, las cifras informadas por la SAGPyA en esta
semana mostraron un récord de industrialización de oleaginosas, en mayo, con
el protagonismo de la soja.
Este nivel de industrialización muestra una capacidad de procesamiento de
semillas oleaginosas anual equivalente a 34 millones de toneladas,
aproximadamente. Como la mayor parte del procesamiento de soja va la
exportación, se puede afirmar que los derivados también registran una fuerte
alza en los compromisos externos. Se trata aproximadamente 12,50 millones de
toneladas de aceite y harina de soja vendidos, contra casi 9 millones del año
anterior.
Así el cuadro de estimaciones muestra que los stocks se encaminan hacia la
baja. Las proyecciones oficiales elevan la utilización de soja estadounidense
2005/06 por lo que el stock final 2005/06 tendrá una brusca caída del 18%; el
ratio stocks / uso de 8,6% en el mes de mayo pasa ahora a 7,1% en este informe
de junio.
A nivel global la situación es diferente según los cálculos del USDA como de
Oil World, pues la oferta mundial de soja superaría a la utilización mundial
por segundo año consecutivo.
Pero ello se dará según se comporte la segunda mitad del ciclo agrícola
2005/06, que es dependiente de la producción de soja sudamericana.
Pero, por ahora...quedamos en las manos del tiempo...en el hemisferio norte.
El cuadro es más o menos así. Incertidumbre y volatilidad, con precios
sustancialmente mejorados.
Es hora, entonces, de analizar el uso de futuros y tomar acción. Los días que
vienen son de adrenalina pura.
Otra que tirarse de un parapente o algo así. ¿No?