Llueve donde las necesidades hídricas están colmadas. A pesar de que este comportamiento aleja las actividades agrícolas de las condiciones ideales para su desarrollo, la variabilidad climática de la región pampeana suele imponer con mayor frecuencia que lo deseado estos antagónicos comportamientos pluviométricos. Ante la normal disminución que las lluvias presentan de este a oeste durante el trimestre frío, es probable que este dipolo en la distribución de las lluvias tienda a mantenerse.

No resulta extraño que ante el extendido período húmedo que con breves pausas se ha instalado desde el mes de abril sobre el noreste del a región pampeana, los suelos se saturen con facilidad, principalmente sobre la provincia de ER, más aun teniendo en cuenta que no hay coberturas que presenten demanda hídrica. Esto ha generado un fuerte atraso en las siembras de trigo sobre el sudoeste de ER por la falta de piso. Actualmente solo se ha implantado el 15% del área estimada, contra un 50% de la campaña pasada. Paradójicamente, la falta de humedad provoca los mismos atrasos sobre el sudoeste de la región pampeana.

Sobre el sudoeste de BA y solo contando las delegaciones Bahía Blanca y Pigüé habitualmente se siembran casi un millón de hectáreas (SAGPyA). La delegación Bahía Blanca, compuesta por los partidos Bahía Blanca, Coronel. Rosales, Patagones y Villarino, reportó hasta la semana pasada un avance de siembra del 45%, 20 puntos por debajo de la campaña pasada. Para la delegación Pigüé integrada por los partidos Coronel Suárez, Gral. Lamadrid, Puán, Saavedra, y Tornquist, la siembra es apenas insipiente (5%), sin mostrar diferencias con la campaña anterior y a la espera de que las últimas lluvias modestas hayan mejorado, aunque sea parcialmente, el nivel de humedad en la cama de siembra. Dado que estas dos delegaciones presentan una ventana de siembra más limitada para la implantación de las variedades que mejor se adaptan a la zona, la evolución del nivel de humedad del suelo durante las próximas dos semanas, será muy importante para estimar la eventual reducción en el área sembrada. En estas delegaciones, las últimas precipitaciones de importancia quedaron en el mes de marzo, y solo en forma muy aislada se observaron lluvias durante el último bimestre.

Hacia el sudeste de BA la humedad superficial ha mostrado recargas menores a las requeridas para mejorar el perfil de humedad, pero se abre un panorama mas benigno que sobre el oeste. Sobre las delegaciones Tres Arroyos y Tandil (1.500.000 ha), las siembras no han comenzado, es posible que durante los próximas semanas se observe un avance en las actividades de implantación atendiendo las recientes recargas. También es posible que esta actividad se vea marcada por una fuerte disparidad.

Sobre el centro este de CB, el avance de las siembras no muestra apartamientos significativos respecto de la campaña anterior, ubicándose en valores cercanos al 50%. Si bien la actividad se mantiene en niveles similares al año pasado, el contexto de humedad es más ajustado y la zona quedará más expuesta a la variabilidad de las lluvias de comienzo de primavera. Es decir, este año no se tiene el reservorio de humedad que presentaba el perfil durante la campaña pasada. Hacia la delegación San Francisco el avance alcanza el 45%, que marca un atraso de 20 puntos respecto al año pasado, aquí probablemente las incertezas económicas estén pesando más que la falta de humedad.

En resumen, el inicio de la campaña triguera ve afianzado en el esquivo comportamiento de las precipitaciones, un adversario que se le suma a la inquietante ecuación económica. De no mediar cambios significativos en las próximas semanas, la reducción del área sembrada podría ser importante, alcanzando una merma del orden del 5% respecto del año anterior.