El trimestre considerado como clásico otoñal es el que comienza en marzo y finaliza en mayo. Por lo general durante el trimestre frío las precipitaciones muestran un marcado gradiente de este a oeste sobre la región pampeana y el norte del país, por lo cual, una mala provisión de agua durante el otoño deja bajas posibilidades de recuperación de eventuales reservas deficitarias, principalmente sobre el oeste. Apuntando a evaluar el comportamiento de las lluvias de otoño, estamos mostrando un mapa que resume los apartamientos de los registros pluviométricos respecto de los valores normales para este período, considerando la estadística de los últimos 30 años.

La configuración que presenta el mapa plantea una notable diferenciación entre el norte y el sur de la región pampeana, con una delgada franja de transición con precipitaciones normales sobre el centro de la misma. Del centro para el sur de CB y el sur de SF, las lluvias se acoplan al comportamiento deficitario que muestran las provincias de BA y LP, destacándose algunas excepciones en las inmediaciones del partido de General Villegas y otros sectores del noreste bonaerense. Debemos mencionar que los apartamientos negativos más fuertes dominan el sur de BA y gran parte de LP, extendiéndose en forma irregular hacia el sur de CB y sur de SF. En lo que va de junio se han observado buenas lluvias sobre el este de BA, lo cual perfila un mejor panorama para este sector que fue castigado por la escasez de las lluvias otoñales.

En términos de registros acumulados para el período, se destacan valores muy importantes de lluvia en el centro y norte de la Mesopotamia que llegaron a superar los 700 mm en el norte de Corrientes, pero que también fueron elevados con más de 500 mm desde el norte de Entre Ríos y zonas vecinas de Santa Fe. Como contrapartida se observan valores muy bajos en el norte de Cuyo y sudoeste del NOA, que se repiten en el centro-sur de La Pampa y centro de Río Negro con valores inferiores a 20 mm trimestrales y algo mayores en el extremo sudoeste bonaerense.

Partiendo de esta situación deficitaria, la normal reducción que presentan las precipitaciones sobre el oeste en el período invernal, no permiten ser optimistas en cuanto a las necesarias recargas para el inicio de la fina. Si a esto le sumamos que bajo el actual contexto de extrema humedad atmosférica no se están observando precipitaciones adecuadas, se perfila el afianzamiento de la sequía o al menos no son evidentes los indicadores que permitan prever una reversión de la misma. Este panorama se vuelve aún más riguroso sobre el sur de LP y el sudoeste bonaerense, donde habitualmente los trigos que mejor funcionan son los de ciclo largo, reduciendo de este modo la ventana óptima de siembra. Hacia el sudeste bonaerense se están observando continuas recargas que van sumando la necesaria humedad superficial, incluso en esta zona las variedades de ciclo intermedio y corto permiten mayor versatilidad para las tareas de implantación.