La cuestión del mercado climático tiene que ver más con la especulación que con el clima en sí mismo. Por eso, nosotros desde la Argentina debemos tratar de entender cómo se comporta quien especula en mercados tan volátiles como los de commodities. Y así, aprovechar los momentos buenos para vender.
Ante la preponderancia de los presuntos inconvenientes por el clima en EE.UU., el resto de las variables que pueden afectar la oferta y la demanda de la soja, como ser las exportaciones de soja de los principales productores, han quedado relegadas en su importancia. Y parecen mostrar menos peso a la hora de formar precios.
De acuerdo a lo informado por Oil World, las ventas externas de soja de los cuatro principales países exportadores, es decir Argentina, EE.UU., Brasil y Paraguay, alcanzaron durante el mes de mayo las 5,86 millones de toneladas. Se trata de un volumen, mucho más alto que el del año anterior.
En tanto que, por los problemas sufridos con el clima, las exportaciones de Brasil disminuyeron, las de Argentina, EE.UU y Paraguay aumentaron. En la Argentina el aumento fue claro, como consecuencia de un incremento en la producción estimada para este año en casi 39 millones de toneladas.

Durante el periodo enero-mayo, hubo un aumento de 5,5 millones de toneladas o sea de un 27%
Tal incremento viene de la mano del consumo del coloso de Asia. China se presenta como el gran mercado que intenta a toda costa comprar granos de soja, en lugar de aceites y harinas, pues su estrategia se basa en industrializar al materia prima dentro del país.
También, la industria procesadora de la Unión Europea aumentó sus importaciones.
Estos son hechos favorables y de mayor estabilidad para los precios.
Sin embargo, por ahora, los operadores y los poderosos fondos de Chicago se siguen moviendo de acuerdo a las pautas y cálculos sobre las condiciones climáticas. Así cada vez que empieza a llover, venden y cuando los pronósticos se modifican compran.
No debe extrañarnos si, en algún momento, pasa algo semejante a lo sucedido en el cuento del pastor y los lobos. Tanto gritaba éste haciendo creer que los lobos se comían sus ovejas, que el día que fue cierto, ningún pastor de la vecindad corrió en su auxilio. Y la broma le salió muy cara.
En tanto, lo que uno puede decir es que hay que aprovechar los repechos, y no esperar a que siga una suba por tiempo largo.
La mayoría de los técnicos agrícolas coinciden que la situación es relativamente crítica en el Medio Oeste. Pero, todavía, no es grave. La necesidad de agua en la actual etapa de los cultivos es baja: Y, la realidad es que por el momento ella no afecta la potencialidad de rindes.
El desarrollo más lento de los cultivos, por ahora, aumenta el riesgo a la exposición futura del clima, motivo por el cual los precios futuros en Chicago están sumando prima climática.
Así las cosas, el mercado local nos tiene a los sobresaltos.
La semana que se inicia con el domingo 5 de junio es la semana de la rana. Un salto para un lado, y ella queda arriba, en un montículo. Y de golpe: otro salto, para otro lado, y ella queda en un pozo. Con paciencia oriental conviene esperar el salto positivo. Pero no engancharse en una expectativa de larga duración.
No hay motivos para festejar a lo grande para tampoco los hay para voltearse. La realidad es, desde hace ya unos cuantos días, el valor está girando alrededor de los $500. El precio va desde los 490 hasta los 510.
Se trata sin duda de un nivel claramente más elevado que el que había hace tan sólo un mes.